Ecuador entra a la lista de los países que ya tienen un Plan Nacional del Libro y la Lectura

 

Bogotá, 14 de septiembre de 2017

El pasado 12 de septiembre, en la ciudad de Ibarra, se presentó el Plan Nacional del Libro y la Lectura de Ecuador, que llevará el nombre del escritor guayaquileño José de la Cuadra. En el acto de presentación participaron el Presidente de la República, Lenín Moreno Garcés, y el Ministro de Cultura y Patrimonio, Raúl Pérez Torres, así como otras autoridades del sector.

En su primera etapa, informó el diario El Telégrafo,  el Plan “sensibiliza sobre la importancia de la lectura como una práctica que proporciona disfrute, además del desarrollo de habilidades reflexivas y creativas. Promueve, asimismo, el fomento de la industria editorial mediante el uso de buenas prácticas de producción y circulación de productos y servicios con base en las políticas públicas de cultura del Ecuador”.

Con la puesta en marcha del Plan Nacional del Libro y la Lectura “José de la Cuadra”, Ecuador se suma a varios países de América Latina que desde hace varios años han priorizado en sus agendas la lectura mediante planes o programas de fomento comprensivos y de alcance nacional.

Foto tomada del Ministerio de cultura y Patrimonio – Ecuador 

Entre el canon, la colección y la democratización de la lectura. Selección de libros para bibliotecas

 

Se encuentra disponible en la sección de Documentos de interés del Observatorio del libro, la lectura y las bibliotecas – OLB la investigación titulada “Mecanismos y criterios de selección de libros en Chile”. Esta investigación se centra en los mecanismos y criterios de selección de libros empleados por algunas de las instituciones más relevantes en el fomento a la lectura en Chile. La investigación propone una evaluación crítica de los distintos mecanismos y criterios de selección utilizados y propone una serie de recomendaciones que apuntan a la necesidad de contar con documentos públicos de las distintas políticas de desarrollo de colección, fortalecer el rol del usuario en los procesos de selección y permitir una mayor participación local en la definición de los criterios de conformación de colección.

CERLALC convoca al sector de las bibliotecas públicas de Iberoamérica para discutir sobre los retos y oportunidades que enfrenta hoy

 

 Bogotá, 14 de septiembre de 2017

Con el lema “Juntos creamos el futuro”, los presidentes de las asociaciones de bibliotecarios de América Latina y el Caribe se reunieron en Argentina para participar en la discusión  IFLA Global Vision, iniciativa de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) en el marco de la cual se realizarán talleres y reuniones en diferentes regiones del mundo para analizar el futuro de las bibliotecas públicas y concertar una visión conjunta sobre cómo enfrentar sus desafíos.

La IFLA invita a bibliotecarios de todas las regiones del mundo a reunirse, de forma virtual o presencial,  para discutir acerca de estos temas. Asimismo, a través de la página web de Global Vision, los bibliotecarios podrán votar y contribuir, de esa manera, a identificar los objetivos y prioridades de un sector bibliotecario unido. Las votaciones estarán abiertas hasta el 30 de septiembre.

A propósito de esta iniciativa, CERLALC convocó a los responsables de las bibliotecas públicas de sus países miembros a una reunión virtual el próximo martes 19 de septiembre, para discutir sobre las acciones prioritarias del sector bibliotecario en la región.

Adicionalmente, se realizó hoy la primera reunión virtual con los participantes de INELI Iberoamérica, programa de formación en liderazgo e innovación para bibliotecarios públicos iberoamericanos que el CERLALC ha implementado desde 2015.

Los resultados de estas dos reuniones serán enviados a la IFLA y se sumarán a los reportes de las otras discusiones que se están realizando alrededor del mundo. A partir de estos informes, la IFLA elaborará el reporte final de Global Vision, que será publicado a comienzos de 2018.

 

 

 

El CERLALC acompaña a la Secretaría de Educación Distrital en el mejoramiento de las bibliotecas escolares

 

Bogotá, 11 de septiembre

El CERLALC, con la ayuda de la experta chilena en bibliotecas escolares Constanza Mekis, apoya a la Alcaldía Mayor de Bogotá en el desarrollo del programa para mejorar las bibliotecas escolares de la Secretaría de Educación Distrital, basado en la experiencia de los Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA) de Chile , creados por el Ministerio de Educación de ese país en 1994, bajo la dirección de Mekis. Los CRA funcionan como centros de acopio de los recursos pedagógicos dentro de los establecimientos educativos públicos. Inicialmente, se establecieron en cada institución escolar pública y particular favorecida de educación básica. Desde 2004, se extendieron a la educación media. Uno de los objetivos fundamentales de dichos centros es fomentar el interés por la información, la lectura y el conocimiento, a través de espacios creativos de encuentro y aprendizaje para la comunidad escolar. Después de veinte años de existencia, existen 10.700 bibliotecas escolares de este tipo a lo largo del territorio chileno.

 

Las bibliotecas universitarias y su desafío actual

 

Por: Carol Contreras Suárez

Aunque en el campo semántico de Universidad figure la cualidad de universal, poco se reflexiona en Colombia sobre el rol que las bibliotecas universitarias tienen en la construcción de esa cultura universal de los estudiantes, no solo por medio del acceso libre al conocimiento y la apertura de espacios de apoyo a la formación, sino mediante la aproximación a la lectura y la escritura como habilidades que desarrollan el pensamiento crítico de un mundo que se escapa del catalejo disciplinar.

Libros y lecturas indígenas IV. De últimos hablantes y políticas invisibles

 

Por: Edgardo Civallero

En 1823, el religioso, político e intelectual uruguayo Dámaso Antonio Larrañaga (que ayudó a fundar la Biblioteca Nacional de su país y la Universidad de la República) escribió un artículo titulado Compendio del idioma de la nación chaná. Se trata de una serie breve de apuntes que no superan la docena de páginas, recogidos hacia 1815 en la reducción de Santo Domingo Soriano. En ellos el estudioso presenta un puñado de memorias lingüísticas de los que, al parecer, eran los últimos tres ancianos hablantes de la lengua de los chaná, pueblo de cazadores, pescadores y recolectores que supo habitar las riberas del curso bajo del río Uruguay.

Sustentabilidad de los planes nacionales de lectura. ¿Qué considerar?

 

Por: José Castilho Marques Neto

 

He participado recientemente en Madrid del 6º Foro Iberoamericano de Literacidad y Aprendizaje y la 20ª Conferencia Europea sobre Lectura y Escritura en una mesa redonda con colegas de la OEI, Portugal y España. La coordinadora, consultora Inés Miret (Neturity), me planteó la cuestión de las posibilidades de permanencia de los Planes Nacionales de Lectura, esto es, ¿cómo hacerlos sostenibles con los cambios de gobiernos? Lo que sigue es una síntesis de mis observaciones acerca de ese tema fundamental y tiene como base argumentativa la experiencia de diez años del Plan Nacional del Libro y Lectura de Brasil, de los cuales estuve al frente durante siete años en dos periodos distintos.

Hay una observación previa a esa pregunta: ¿qué política pública de lectura buscamos implantar en Brasil entre 2006 y 2010 y qué denominamos Plan Nacional de Libro y Lectura? La observación que podría parecer especulativa es fundamental cuando se trata de formular y evaluar políticas públicas en un país como Brasil.

Y cuando me refiero a Brasil no es solo por su absoluta diversidad o su más cruel y persistente desigualdad, sino también porque no siempre lo que es presentado como política pública tiene en cuenta algo que debería ser esencial a todas ellas, es decir, los intereses y necesidades de la mayoría de la población brasileña. El PNLL, por su construcción sui generis en la historia de los gobiernos, con amplias y profundas consultas a todos los segmentos involucrados en la construcción de lectores en el país, se preocupó por formular e implementar políticas públicas que alcanzaran y dieran respuestas a la mayoría de la población brasileña e indujo la formulación de ejes de orientación de programas de Estado que tuvieron en cuenta, ante todo, las necesidades más agudas de esa población excluida de su derecho a la lectura y que hoy suman más de 153 millones de ciudadanos en una población de 207,8 millones de habitantes.

No se trató, por lo tanto, de forjar una política poco ambiciosa, poco amplia, orientada a resolver, como de costumbre, problemas sectoriales de sustentabilidad y desarrollo, por ejemplo, de los productores de libros. En Brasil solíamos escuchar durante años al Ministerio de Educación afirmar que era el mayor comprador de libros del mundo. De hecho, el Gobierno es responsable en promedio del 40% de la facturación de la industria editorial brasileña hace muchos años y contaba, hasta ahora, con una elección y distribución sensata de los títulos. Se constituyó, por lo tanto, en programa de Estado que impuso un avance real en el suministro de libros didácticos y de interés general y literario en las escuelas brasileñas de primer grado y de enseñanza secundaria. Sin embargo, y a pesar de estos programas de distribución de buenos libros en la Educación, el índice de alfabetización o de alfabetismo pleno en Brasil es de solo 26% de la población, según el Indicador de Alfabetismo Funcional – INAF (Instituto Paulo Montenegro). Ni siquiera las inmensas inclusiones de millones de personas en la educación constatadas entre 2003 y 2014 fueron suficientes para modificar porcentualmente ese índice.

Cuando iniciamos la formulación del PNLL sabíamos también que incomodaría mucho, por el escenario difícil que desnudaría tanto en el campo de la educación como en el de la cultura. Finalmente, por primera vez en el país se buscó nominar con todas las letras el porqué y la necesidad de crearse un plan nacional de lectura y escritura que, implantado como ley, podría modificar directrices y prácticas ya instaladas en zonas de confort de los gobiernos. Y al iluminar prácticas y concepciones equivocadas o insuficientes sobre ese tema nosotros enfrentamos, con el texto analítico y propositivo del PNLL, las profundas y diversas desigualdades que impiden la equidad pública y el uso de la cultura escrita por todos los brasileños.

El arco inmenso de necesidades a enfrentar para transformar a largo plazo una situación calamitosa de ausencia de recursos materiales y humanos para formar lectores se alió a la histórica “elitización” de las capas lectoras de la sociedad brasileña, constitutivamente excluyentes para los no lectores. Súmese a esta situación nacional el cuadro gravísimo de una era internacionalmente marcada por la “espectacularización” del cotidiano, por el culto al chisme y el desmerecimiento del trabajo de construcción intelectual y literaria, reemplazada cada vez más por productos literarios perversos que mueven grandes fortunas, pero que no forman lectores autónomos, críticos, señores de su propio pensamiento.

Cuando tratamos de sustentabilidad de un plan como ese, es de este tipo de política pública que mi respuesta trata. Sabíamos que la cuestión de la sustentabilidad sería el mayor desafío en un país con la historia de iniquidades como Brasil, marcado por la permanente discontinuidad de políticas públicas de inclusión. Ha sido necesario apostar alto, enfrentar la incomprensión incluso de aquellos que estaban como compañeros en los órganos de Gobierno, pero que seguían viendo el árbol y no el bosque, confundiendo un plan nacional de lectura con programas técnicos de formación lectora.

Con estos desafíos, las claves y las propuestas de sustentabilidad del PNLL nacieron junto con él y forman parte de su más profunda concepción de qué tipo de política pública necesitamos para Brasil. Y la concepción teórica buscó en la escucha de los militantes por la lectura su legitimidad: no es por casualidad que sumamos más de 150 reuniones por todo el país apenas en 2006; cuatro años de consulta pública abierta virtualmente entre 2006 y 2010; incontables seminarios y encuentros debatieron el tema con especialistas e interesados en los eventos de la cultura y de la educación y se realizaron aún tres conferencias nacionales de cultura entre 2007 y 2013. Entendemos hoy que el PNLL es un verdadero pacto social y constatamos su empoderamiento por todos los grupos que luchan por la lectura en Brasil – escucho por todo el país a los militantes de la lectura afirmar: nuestro PNLL.

Además de las acciones y programas en el Ministerio de Cultura y el de Educación inducidos por los ejes de acción del PNLL –como, por ejemplo, la implantación de bibliotecas públicas en casi 1.700 ciudades brasileñas que jamás habían tenido ese equipo-, lo que define mejor su sustentabilidad fue la opción política y metodológica del Gobierno federal que entendió estratégicamente que la construcción del PNLL debería ser en total sintonía con la sociedad civil, llamándola a formular y cooperar en la gestión de los cuatro ejes estructurantes del Plan.

La sustentabilidad expresada por el fundamento conceptual de unidad entre Estado y Sociedad más Cultura y Educación se tradujo en los cuatro ejes estructurantes que unieron todos los vínculos de la cadena para la formación lectora:

  1. Democratización del acceso a la lectura.
  2. Fomento a la lectura y a la formación de mediadores.
  3. Valorización institucional de la lectura e incremento de su valor simbólico.
  4. Desarrollo de la economía del libro.

Los órganos gestores del PNLL, formados por el gobierno federal y por la sociedad, incentivaron a partir de esos ejes la formación, desde 2008, de Planes Estatales y Planes Municipales de Libro y Lectura, descentralizando y llevando para el lugar de vivienda de los lectores y no lectores la responsabilidad y la autoridad de hacer crecer el movimiento por la formación lectora en Brasil. Hoy, en el estado crítico y de gran inestabilidad política del país, derivado de la deposición de una presidenta constitucionalmente electa, la llama de la sustentabilidad del PNLL se encuentra en los municipios, en los miles de acciones que se realizan cotidianamente con identidad a los principios del PNLL, hasta porque esos principios del plan nacional son una síntesis de la lucha pro-lectura practicada en Brasil por lo menos desde Mario de Andrade en la década de 1930.

La respuesta a la pregunta sobre la sustentabilidad de esta política pública sólo puede ser esta en el caso brasileño: las propuestas de futuro son los desdoblamientos de los programas formulados por el PNLL en sus cuatro ejes y la clave de esta sustentabilidad será la capacidad de resistencia y avance de la sociedad civil, que comprende que esta es una lucha estratégica para la autonomía ciudadana y para una sociedad más justa en Brasil, en la era de la información y del conocimiento.

Como tantos otros desafíos en mi país, tan marcado por la desigualdad y por la exclusión, la conquista del DERECHO A LA LECTURA y a la alfabetización es factor objetivo y estratégico para nuestra sustentabilidad y para nuestra democracia. Una vez más, será la respuesta de la sociedad organizada en torno a compromisos democráticos y de la cadena creativa, productiva, distribuidora y mediadora del libro y de la lectura la que podrá definir la permanencia o la discontinuidad de este Plan de formación de lectores que solamente obtuvo éxitos mientras fue aplicado con seriedad y respeto a sus principios y metas. En síntesis, se trata de realizar plenamente el sentido más elevado de la política pública, que es fomentar ciudadanía y afirmar derechos humanos, encrucijada permanente de nuestras sociedades aún en formación.

Estrategias para el buen desarrollo de un Plan Nacional de Lectura

 

Como mecanismos de gestión para hacer realidad políticas de transformación social, los Planes Nacionales de Lectura son uno de los temas más apremiantes para los gobiernos de la Región. El Cerlalc consultó a tres de los especialistas que participaron en el desarrollo del Encuentro de la Red iberoamericana de responsables de políticas y planes de lectura- Redplanes, organizado por el Centro de la mano del Gobierno chileno, acerca de las estrategias que deben tenerse en cuenta para garantizar la continuidad y sostenibilidad de las políticas de lectura y libro en Iberoamérica. 

Entre las estrategias se destaca el desarrollo de mecanismos para incentivar la participación de la sociedad civil tanto desde el inicio de la planeación, como a lo largo de la ejecución del plan. También es crucial promover el trabajo mancomunado con diferentes sectores que vayan más allá de la educación y la cultura, como el de la salud, la protección social y la economía. Adicionalmente se destaca la articulación con las acciones que se desarrollan desde y para las regiones, de manera que se los planes puedan dar cuenta de la diversidad y riqueza cultural de cada país.

Paula Larraín, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, CNCA, destaca la importancia de espacios presenciales como el encuentro de Redplanes, que permiten compartir formas de trabajo y poner en común  no sólo las iniciativas del Estado y sus representantes, sino también de la sociedad civil.

Juan Carlos Buitrago Ruiz, director de Primera Infancia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, plantea que el reto más grande que enfrenta el diseño de políticas públicas de desarrollo social, como el fomento lector, es implementar el trabajo conjunto entre diferentes sectores en la búsqueda de un fin común.

Finalmente, José Castilho Marques Neto, consultor de Gestão&Projetos y asesor del Cerlalc, explica que uno de los factores que garantizan el éxito de la implementación de los planes nacionales de lectura tiene que ver con la articulación de los esfuerzos para el fomento lector locales y regionales con los nacionales; además, destaca la importancia de vincular a la población en la toma de decisiones de manera que se pueda fortalecer la autonomía de los planes y su apropiación por parte de la sociedad.

Estas entrevistas se llevaron a cabo en el 6º Encuentro de la Red iberoamericana de responsables de políticas y planes de lectura, Redplanes, que ocurrió en Valparaíso  en el marco de IV Encuentro del Plan Nacional de la Lectura de Chile con la colaboración del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, CNCA.