III Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil

 

Evento alrededor de la lectura y los libros para niños y jóvenes, en el que se realizarán talleres, paneles, presentaciones y diversas actividades alrededor de temas como la narrativa transmedia, experiencias de éxito en el fomento de la lectura con niños y jóvenes y lectura inclusiva.

Convocatoria abierta para participar del Mercado de Industrias Creativas de Argentina

 

¿Qué es? Es el principal Mercado de Industrias Creativas de Argentina. Se llevará a cabo el 6, 7 y 8 de octubre en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Quiénes pueden participar? Artistas, gestores, emprendedores incipientes, productores de pequeños y medianas empresas, empresas culturales, productores, asociaciones y cámaras en condiciones de vender al exterior sus producciones, que pertenezcan a alguno de los 6 sectores de las industrias creativas: audiovisual, videojuegos, diseño, artes escénicas, música o artes visuales. Pertenecientes a la República Argentina.

¿En qué consiste? El evento contará con rondas de negocios y vinculación para emprendedores y productores culturales, muestras en vivo, showcases de música y artes escénicas, acompañados por otras instancias de formación y reflexión, capacitaciones, charlas, conferencias, laboratorios y espacios de intercambio de ideas.

¿Cómo hago para participar? Las inscripciones a las rondas de negocios y showcases se realizarán exclusivamente a través del sitio de MICA.

¿Hasta cuándo tengo tiempo para inscribirme? La inscripción para las rondas de negocios estará abierta hasta el 18 de septiembre y para participar en las muestras en vivo de música y artes escénicas hasta el 4 de agosto.

200 millones de dólares para la primera infancia en Argentina

 

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID,  aprobó la inversión de 200 millones de dólares en la primera infancia argentina. El proyecto, además de contar con la inversión inicial que estará destinada a la cobertura de la educación temprana de niños de 0 a 5 años en situación de vulnerabilidad, contará con 26 millones de dólares de aporte local que pretenden cubrir, prioritariamente, las provincias del Nororiente y Noroccidente argentino.

El proyecto apunta a garantizar servicios públicos dirigidos a la promoción del desarrollo de las habilidades físicas, de lenguaje y comunicación, cognitivas y socioemocionales de niños de 0 a 5 años. Con ese objetivo, la operación está estructurada en dos componentes.

El primer componente consistirá en el fortalecimiento de intervenciones no escolarizadas de promoción del desarrollo infantil, que tienen como destinatarios a niños de 45 días a 4 años de edad. De esta forma se pretende incrementar el acceso a espacios de primera infancia que cumplan con estándares de calidad. Además, se desarrollarán herramientas para incrementar la efectividad de las intervenciones, mejorando las prácticas de crianza en las 200 localidades con mayores necesidades básicas insatisfechas del país.

El segundo componente financiará la expansión de infraestructura educativa, así como el fortalecimiento de la gestión escolar y la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Entre las actividades principales se incluye: la construcción y ampliación de 98 jardines de infancia; la adquisición de equipamiento pedagógico; la implementación de dispositivos de formación en planeamiento y gestión a los equipos técnicos, supervisores, directores y docentes; la introducción de modelos pedagógicos innovadores en educación inicial y la implementación de una evaluación de la calidad de los ambientes de aprendizaje en los jardines.

Este proyecto se enmarca en la necesidad de cerrar las brechas de desarrollo en las dos regiones de mayor prevalencia de pobreza en Argentina. Se estima que 15% de los niños de entre 3 y 5 años del país no alcanzan el nivel de desarrollo esperado para su edad, siendo más pronunciado para los niños de hogares de menor nivel socioeconómico. En ese sentido, el proyecto ha sido preparado de manera simultánea y conjunta con el Ministerio de Educación y Deportes y el Ministerio de Desarrollo Social de la República Argentina.

Se inicia la 27º Feria del Libro Infantil y Juvenil de la República Argentina

 

Hasta el 30 de julio estará abierta la 27º Feria del Libro Infantil y Juvenil de la República Argentina. Tendrá entrada gratuita en sus tres sedes: el Centro Cultural Kirchner y  Tecnópolis, en Buenos Aires, y el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, en la ciudad de La Plata. El evento funciona como vitrina de la literatura infantil y también ofrece talleres de narración, música, artes plásticas y teatro.

Organizada por la Fundación El Libro como un aporte para la formación cultural y educativa de niños y jóvenes, la feria promete incentivar la relación temprana de los niños con los libros en un ambiente de alegría y entretenimiento.

Entre la variada programación, la Asociación de Dibujantes de Argentina, ADA, organiza una muestra que reúne a un centenar de ilustradores locales. En la exposición se fusionan técnicas, lenguajes y visiones que aportan una visión única y llena de color. El ADA también invita a talleres como Libro álbum para chicos, Retratos vivos y Estampas sobre papel, coordinados por Cristina Fiorelli.

“Es un evento pluricultural porque no pierde al libro como centro, pero también tiene talleres de ciencia, artes plásticas, teatro, narración y cine”, explicó  Oche Califa, director de la Fundación del Libro.

En el acto inaugural participaron el titular del sistema federal de medios y contenidos públicos, Hernán Lombardi; el presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, y la presidenta del Comité Organizador del evento, Betina Cositorto.

De esta manera, cuando faltan dos días para que comience el receso escolar de invierno en Argentina, este evento ofrecerá una variada programación para los niños, los jóvenes y sus familias alrededor de la los libros infantiles, la narración de historias y el arte.

Libros y lecturas indígenas III: Libros cartoneros en lenguas indígenas

 

por: Edgardo Civallero

El movimiento sociocultural conocido como “editoriales cartoneras” nació con la aparición de la primera de estas editoriales, la ya célebre Eloísa Cartonera, en Buenos Aires en 2003. Aprovechando saberes y técnicas (sobre todo de encuadernación artesanal) puestos en práctica desde hacía décadas en toda América Latina, las editoriales cartoneras ―grupos de personas generalmente autoconvocadas― comenzaron a producir y a distribuir pequeñas tiradas de libros hechos a mano, comercializándolos a precios bajos en círculos limitados. En el proceso de creación se involucraron distintos actores, entre los que podían encontrarse determinados colectivos excluidos o en riesgo de exclusión socioeconómica. Originalmente, uno de los objetivos centrales de la propuesta era superar los estrictos límites del mercado editorial y hacer llegar la lectura ―en especial, aquellos contenidos difícilmente publicables desde una perspectiva meramente comercial― allí donde fuera más necesaria.

En la actualidad, las editoriales cartoneras latinoamericanas se cuentan por docenas, cada una con actividades y publicaciones que responden a un amplio (y a veces disímil) abanico de necesidades, intereses y perspectivas. A pesar de compartir denominación y técnicas de trabajo, las cartoneras no siempre comparten principios: alguna de ellas no han hecho más que aprovecharse de la idea y cooptarla, convirtiéndose en una compañía tradicional.

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Los libros cartoneros son productos relativamente sencillos en cuanto a estructura y producción. Sus páginas se imprimen o fotocopian (o incluso se escriben a mano) y luego se cosen o grapan. La “tripa” resultante se encuaderna entre dos tapas de cartón, que se realizan recuperando cajas de la basura (obtenidas de la calle directamente o a través de recolectores o “cartoneros”), limpiándolas y cortándolas a la medida. Las cubiertas y algunas secciones del interior del volumen se componen, ilustran y pintan a mano, combinando distintas técnicas artísticas (acuarela, gouache, témpera, entintado, collage, stencil, etiquetado, esgrafiado, grabado); los resultados son muy variables, y van desde tapas de cartón “en crudo” hasta pequeñas obras de arte. En la portada se coloca la información esencial: título, autor, editorial, fecha y, generalmente, alguna mención a los derechos y condiciones de distribución y uso. Los ejemplares suelen ser distintos entre sí, lo cual ha llevado a que algunos compradores los consideren “piezas únicas” y los traten como tales, convirtiéndolos en un bien de consumo elitista, para coleccionistas.

Tras revisar sus tres lustros de historia, varios analistas han señalado las muchas posibilidades ―potenciales y reales― del libro cartonero como herramienta de transformación: una herramienta libre, abierta y de base, capaz de provocar un cambio real y necesario. Pues el libro cartonero puede ser producido, mantenido y gestionado por sus propios impulsores, puede transmitirse y replicarse a costos relativamente bajos y de forma más o menos sencilla, y puede poner verdaderamente en entredicho y en jaque a algunas de las estructuras impuestas por el mercado o la cultura dominante.

En el marco de una sociedad que se mueve a ritmo de estadísticas y sondeos y en donde el credo capitalista preconiza que no se haga nada que no sea rentable y genere beneficios económicos, la elaboración de libros cartoneros llama la atención e invita a aminorar el paso y a detener, aunque solo sea un instante, la mirada. Pero el interés que provoca no proviene solo, ni fundamentalmente, de su intento de desacralizar el libro y arrancarlo de las manos del mercado, las compañías multinacionales, los autores e ilustradores “consagrados” y las políticas de copyright: eso lo llevan haciendo muchísimas editoriales independientes y “alternativas” desde hace décadas (a veces mucho más exitosamente, por cierto). Tampoco tiene demasiado de asombroso el hecho de que se reutilicen desechos de forma imaginativa ―e incluso artística― o se intenten “popularizar” y “democratizar” ciertas producciones y expresiones culturales: también es algo en lo que muchos colectivos llevan tiempo trabajando, con resultados verdaderamente notables. El trabajo cartonero resulta llamativo porque suma a todo lo anterior el simple y desinteresado do-it-yourself: salvo excepciones, los libros son obra de gente con perfiles muy dispares, que dedica su tiempo y sus ganas a hacer algo creativo con sus propias manos y los escasos elementos disponibles, de forma horizontal, cooperativa y comunitaria, sin ninguna intención a priori de obtener un beneficio económico a cambio y, generalmente, con algún tipo de motivación que va más allá de lo estético y se acerca a lo social (o viceversa).

En América Latinacartoneros 4, la creación sistemática y planificada de libros cartoneros dentro del sistema escolar, sobre todo en escuelas ubicadas en barriadas periurbanas y áreas rurales, podría complementar los materiales didácticos (p. ej. de aprendizaje y práctica de la lectoescritura) utilizados en las aulas, generalmente escasos y costosos. La misma acción puede desarrollarse dentro de redes de bibliotecas públicas, populares y rurales, siempre necesitadas de nuevos materiales con los que renovar, enriquecer o incluso crear sus colecciones. Por su parte, muchas sociedades originarias y minorías étnicas o lingüísticas podrían beneficiarse enormemente de este tipo de proyectos, dado que sus materiales escritos son escasamente publicados y, cuando lo son, suelen ser gestionados por actores externos como meros documentos de interés antropológico.

En comunidades indígenas, ya sean urbanas o rurales, los libros cartoneros podrían convertirse en una herramienta extremadamente útil. Podrían emplearse para apoyar la alfabetización en distintas lenguas originarias, produciendo materiales básicos de lectoescritura escolares o bibliotecarios (selecciones de narraciones, abecedarios y silabarios, prácticas de lectura, gramáticas). Por otro lado, resultarían adecuados como soportes sobre los que recuperar y con los que difundir fragmentos concretos de su cultura (p. ej. su tradición oral). Los dos puntos anteriores podrían combinarse: las recolecciones de tradición oral pueden plasmarse sobre libros cartoneros que se empleen en clase como material didáctico. Finalmente, las sociedades originarias pueden utilizarlos para darle visibilidad tanto a su situación actual como a sus modernos exponentes literarios y culturales.

Hasta el momento, las experiencias de uso de libros cartoneros dentro de comunidades indígenas se han visto limitadas a algunos proyectos escolares puntuales en México (véase Olarte y Zacarías, 2014). Comparativamente, ha habido algunas más en el ámbito de la publicación de expresiones literarias aborígenes contemporáneas, en idiomas nativos o no, fuera de las comunidades.

Una de las primeras editoriales cartoneras en publicar libros en lenguas indígenas fue la argentina Ñasaindy Cartonera Editorial (“luz de luna”, en guaraní), ubicada en la provincia de Formosa y nacida en agosto de 2009. Ñasaindy publicó los trabajos del poeta Víctor Ramírez, del pueblo Qom del noreste de Argentina.

Cartonazo Editores, una propuesta de los alumnos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aparecida en Lima (Perú) en 2013, ha realizado talleres de elaboración de libros cartoneros como “Yoshin Koshki” en la comunidad de Cantagallo, en la propia Lima. Allí residen numerosísimos migrantes del pueblo Shipibo-Conibo, desplazados desde sus territorios originarios en las áreas selváticas del oriente del país.

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Un proyecto potencialmente interesante es el de Qinti Qartunira, una cartonera vinculada al pueblo Kichwa-Lamista del departamento de San Martín, en la Alta Amazonia peruana, cuyo nombre se traduce como “Cartonera Colibrí”. Fue creada en 2011, con el apoyo de Sarita Cartonera (una de las primeras y más influyentes editoras cartoneras peruanas) y del Consejo Étnico de Jóvenes Kichwa de la Amazonía (CEJOKAM), y tiene una de sus sedes en la comunidad de Kawana Ampi Urku Las Palmeras. Los libros se hacen con tapas de cartón que no se decoran directamente, sino que se cubren con lona o con tejido de algodón que luego se pinta o se borda con semillas. Se trata de una propuesta en la que participan muchos observadores externos (especialmente antropólogos extranjeros) y que, de momento, solo ha publicado textos sobre la lengua quechua.

En Venezuela, Dirtsa Cartonera, fundada en Maracay en 2014, incluye en sus fondos una colección de poesía indígena. Y en México, el trabajo de Iguanazul Cartonera recoge textos producidos por autores nativos y los publica en los idiomas originarios de aquel país y en castellano.

La propuesta de creación, utilización y aprovechamiento de libros cartoneros en ámbitos indígenas no implica que se desestime la producción de libros y otros materiales en lenguas aborígenes por parte de editoriales del mainstream y de instancias oficiales (p. ej. gubernamentales). Deben continuarse los reclamos para que se normalice la elaboración, publicación y distribución de documentos educativos, artísticos o de ocio, que recojan las culturas nativas latinoamericanas, especialmente a través de sus propios códigos lingüísticos.

De más está decir que los libros cartoneros no son una solución definitiva para los numerosos problemas a los que se enfrentan las sociedades originarias latinoamericanas en el ámbito educativo, sociocultural e identitario. Aún así, pueden considerarse como una propuesta que ayude a llenar vacíos y paliar ausencias temporalmente y, ya de paso, que permita a los usuarios/destinatarios de esos textos aprender a identificar sus necesidades, pensar soluciones posibles y factibles, enfrentarse a dificultades y barreras, imaginar formatos a través de los cuales recuperar, expresar y difundir sus culturas y sus lenguas dentro y fuera de sus sociedades, y conocer el proceso de diseño y producción de uno de esos formatos, el más habitual en la actualidad: el libro.

Lecturas

Civallero, Edgardo (2015). Libros cartoneros: olvidos y posibilidades. [En línea].

Olarte Tiburcio, Eleuterio; Zacarías Candelario, Juana (2014). Libro cartonero: una alternativa para la integración a la cultura escrita en lengua indígena. Correo del Maestro, 223, diciembre. [en línea].

 

 

Convocatoria de proyectos de promoción de lectura en bibliotecas populares de Argentina: “Por más jóvenes lectores”

 

Todavía se encuentra abierta la convocatoria para la presentación de proyectos de promoción de la lectura en bibliotecas populares de la República Argentina. Como parte de las acciones emprendidas por la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares de Argentina, en el marco de su Plan Nacional de Lectura en Bibliotecas Populares, la presente convocatoria se propone fortalecer a estas organizaciones en su rol de promover la inclusión social y cultural de la población, ampliando las oportunidades de acceso al libro y la lectura y generando el interés por participar de todas las iniciativas que lleva adelante cada biblioteca.

Los proyectos podrán inscribirse en las siguientes categorías. Cada categoría integra distintas propuestas que pueden ser utilizadas como referencia para la orientación de los proyectos destinados a jóvenes:

1.Clubes de lectura

2. Campaña de socios para chicos de escuela.

3. Equipamiento: adquisición de lectores digitales y libros electrónicos.

4. Actividades de Promoción: talleres de fotografía, de teatro, de música (hip hop, murga, otros) de graffiti, stencils, historietas, de serigrafía, de aprendizaje de lenguas y cosmovisión de pueblos originarios. Festivales de Música y Arte. Concursos.

5. Ciclo de Cine y Literatura.

6. Armado de espacio joven de cómic y novela gráfica.

Fecha límite para la presentación: 19 de mayo de 2017

Requisitos de Situación Institucional que deberán cumplimentar las Bibliotecas Populares aspirantes:
– Haber acreditado la vigencia de la Personería Jurídica.
– Haber tramitado el Alta de Beneficiario.
– Tener sus rendiciones de cuentas al día.

Requisitos de Presentación del Proyecto: Se deberá completar el formulario adjunto, consignando toda la información solicitada y agregar todos los presupuestos correspondientes.

Aclaración: Aquellas experiencias de articulación o trabajo en red entre dos o más Bibliotecas Populares podrán presentar de manera conjunta el Proyecto, explicitando en la carátula los datos de todas las instituciones participantes (Nombre, Nº de Registro CONABIP, Localidad y Provincia) y detallando los datos de la Biblioteca Popular cabecera.

RECORDAR que “Ninguna institución subvencionada por el Estado, podrá destinar más del CINCUENTA POR CIENTO (50 %) de la suma que perciba por tal concepto, a la atención de sueldos, viáticos o imputaciones equivalentes.” (Art. 8º, Ley Complementaria Permanente de Ejecución del Presupuesto Nacional – 11.672, t.o.1943).

IMPORTANTE: Todos los recursos solicitados deben guardar estricta concordancia con los objetivos y actividades desarrolladas en el proyecto.

Plazo, lugar y modo de presentación: Los proyectos deberán ser remitidos con una copia impresa a Ayacucho 1578, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (código postal 1112) antes del 29 de mayo de 2017, tomándose como válidos las que tengan matasellos del correo hasta esa fecha inclusive.

Evaluación de los Proyectos: La Evaluación estará a cargo de las distintas Unidades de CONABIP (Unidad de Promoción del Libro y la Lectura, Unidad Técnica, Unidad Legal, Unidad Administrativa). La misma tomará en cuenta los requisitos de situación institucional, la presentación del proyecto, el orden de llegada y los antecedentes de la biblioteca vinculados a la presentación de proyectos anteriores.

Se publicarán los resultados de la evaluación por correo electrónico y a través de la página web www.conabip.gob.ar. Y se notificará a través de correo postal a todas las Bibliotecas Populares que presentaron proyecto. La notificación se producirá en el transcurso del mes de octubre de 2017.

Se anexa a la presente el formulario modelo para la presentación de los proyectos.

Consultas: plandelectura@conabip.gob.ar

El programa argentino “Socios de la Lectura” presenta su Edición Mar

 

La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares de Argentina, CONABIP, junto con las Bibliotecas Populares de Ostende y Biblioteca Popular Belgrano de Pinamar y con el apoyo de la Secretaría de Educación del Municipio de Pinamar, llevarán adelante, los días 22 y 23 de marzo, la Edición Mar del Programa “Socios de la Lectura”.

En esta edición la autora Andrea Ferrari propone una Ronda destinada a chicos y chicas para conocer los secretos de sus libros, compartir fascinantes historias e invitar a leer. Los escritores  Daniel Guebel y Guillermo Martínez serán “guias de lectura” en una recorrida por la biblioteca y sus anaqueles. Será esta ùnica oportunidad ùnica en la que un escritor, atento a los intereses y lecturas previas de los usuarios., revele los múltiples géneros y  las posibilidades de lectura y ayude a encontrar opciones literarias, filosóficas, históricas, afines a las diversas inquietudes de los lectores.

Durante ambas jornadas, además, el Bibliomóvil realizará actividades recreativas y de promoción de la lectura para los más pequeños.

“Socios de la Lectura” es un programa que convoca a autores, actores, divulgadores de ciencias, artistas de diferentes disciplinas que dan su testimonio, comparten alguna experiencia personal vinculada a una biblioteca e invitan al público a acercarse a la biblioteca popular más cercana.

El programa y sus actividades en articulación con las bibliotecas buscan generar un espacio de acercamiento para promover la participación de nuevos públicos y asociados donde el autor/actor convocado se transforma además en motivador del compromiso de la comunidad con sus bibliotecas. Es uno de los objetivos despertar el interés por la lectura, y es por ello que se le propone a cada “Socio de la lectura” un intercambio con el público para conocer qué leen los que escriben y poder, de la mano privilegiada de los autores, realizar una visita guiada al catálogo de cada una de las bibliotecas populares visitadas.

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Biblioteca del Congreso de la Nación de Argentina será la nueva sede de la IFLA

 

La IFLA -International Federation of Library Associations and Institutions- anunció  la firma de un acuerdo con la Biblioteca del Congreso de la Nación, en Buenos Aires, Argentina, para que dicha Biblioteca sea sede de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe.

La IFLA es el principal organismo internacional que representa los intereses de los servicios de las bibliotecas y sus usuarios. Como voz global de la biblioteca y la profesión de la información, esta entidad tiene más de 1300 miembros en aproximadamente 140 países alrededor del mundo. Actualmente la sede internacional se encuentra en La Haya, en la biblioteca nacional de los Países Bajos.

Gerarld Leitner, Secretario General de la IFLA, suscribió el acuerdo con Alejandro Lorenzo Cesar Santa, Director Coordinador General, el cual tendrá una vigencia de dos años y finalizará en 2018. El señor Jerónimo Vitti ha sido designado como Gerente Regional.

La Oficina Regional de la IFLA para América Latina y el Caribe funcionó originalmente en Caracas, Venezuela, luego en Brasil desde 1990 hasta 2011, en México desde 2011 a 2016 y ahora funcionará en Argentina. El rol de la Oficina Regional es apoyar a los miembros de IFLA y a las asociaciones bibliotecarias. En las palabras del señor Leitner “una creciente energía y actividad en bibliotecarios y bibliotecas es definitivamente visible en la región y la Oficina Regional de IFLA permitirá una mayor conexión entre ellos”.

Boletín ODAI Reporta 2009 / mes 2

 

2009-02-01

María Paulina Soto Labbé destaca la cartografía cultural y cuenta cómo va el trabajo investigativo y estadístico en Chile

Chilena, experta en investigación aplicada a políticas públicas para el sector artístico y cultural, vinculada hace una década a las redes iberoamericanas de cooperación cultural y docente en carreras de ciencias sociales, arte y gestión cultural.
ODAI: ¿Qué es la cartografía cultural y cuál es su papel en Chile?