Programa Libros y Casas busca fomentar el acceso al libro y la lectura

 

Libros y Casas es un programa de la Dirección Nacional de Formación Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación Argentina que tiene por objetivos democratizar el acceso al libro, fomentar la lectura y formar nuevos lectores. Para lograrlo, Libros y Casas crea espacios de formación y promoción de lectura mediante talleres presenciales y recursos digitales.

El programa, que nació en el 2007, se centra en el fortalecimiento de bibliotecas familiares y desde su creación ha realizado más de 1000 talleres de lectura, entregado más de 100 mil bibliotecas y un millón ochocientos mil libros, que llegaron a más de un millón de personas a lo largo de todo el país.

Los principales beneficiados del programa son las familias que pertenecen a los Planes Federales de Vivienda y los participantes de las actividades realizadas en bibliotecas, escuelas y centros de integración. El programa Libros y Casas, que fomenta el lipro en el {ámbito privado y público,  ha sido tomado como modelo  y fue replicado en Cuba (Bibliotecas Familiares) y en Chile (Maletín Literario).

Más información acá: https://librosycasas.cultura.gob.ar/que-es-libros-y-casas/

 

Disponible el estudio El libro y la lectura en Colombia, elaborado por el Cerlalc

 

El libro y la lectura en Colombia es un estudio elaborado por el Cerlalc para la Cámara Colombiana del Libro, que ofrece un completo diagnóstico de la actual situación del sector editorial colombiano y de su evolución en el período 2012-2016. El documento parte de un análisis del contexto económico, demográfico, educativo y de acceso y uso de las TIC en el país. A este capítulo le sigue un examen de la producción y comercialización del libro, a partir tanto del número de títulos como de ejemplares producidos, tiradas promedio, ventas y empleo generado por el sector. En un tercer apartado se aborda la circulación del libro en el país, desde los flujos de comercio exterior hasta los canales de comercialización del libro en Colombia, pasando por el comercio ilegal, los índices de lectura y la divulgación del libro en los medios de comunicación.

Entre las conclusiones más significativas del diagnóstico se encuentran:

  • El crecimiento del registro de títulos con ISBN en Colombia: el promedio de títulos registrados a diario pasó de 18 en 2000 a cerca de 50 en 2016.
  • La disminución de la tirada promedio de los títulos, que cayó de 4.863 ejemplares en 2011 a 1.965 en 2016.   
  • La tendencia creciente de la participación de los títulos en formato digital en el total de títulos registrados, que ascendió del 11,6% en 2010 al 23,9% en 2015. En ese mismo año, las ventas de libros en formatos diferentes al impreso representaron el 9% del total.
  • En Colombia, hay un punto de venta de libros por cada 76.649 habitantes. Si solamente se toman en consideración las librerías, la proporción es de una librería por cada 112.917 habitantes.  
  • Tanto las importaciones como las exportaciones de libros se vieron afectadas negativamente en el período 2011-2015.

El estudio está disponible tanto para consulta en línea o descarga gratuita en el enlace: http://camlibro.com.co/uflip/el-libro-y-la-lectura-en-colombia/#/58/

 

Informe completo en este enlace.

 

 

7.° Festival Internacional de Literatura Infantil —Filbita—

 

Festival literario para niños y jóvenes que se realiza por tercer año, de manera simultánea, en Argentina y Uruguay. Su programación ofrece talleres de escritura creativa para niños, charlas para docentes, paneles de discusión, narración de cuentos y actividades teatrales, entre otras.

IV Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil

 

Evento para niños, jóvenes, investigadores y profesionales interesados en la literatura infantil y juvenil, con conferencias, mesas redondas y talleres para el público infantil. En esta edición, la programación girará en torno a la importancia de la lectura y se abordará, también, el tema de la lectura digital.

¿Para qué sirven las leyes de promoción de la lectura?

 

Por: José Castilho Marques Neto 

Vivo en un país, Brasil, en donde se puede aplicar con frecuencia un viejo dicho popular que afirma que hay leyes que se ejecutan y otras que jamás lo serán. En el lenguaje común, son las “¡leyes que pegan y las que no pegan!”. Considerado “natural” por buena parte de la población, ese lado perverso del “jeitinho brasileiro”[1] demuestra con claridad nuestro profundo atraso en cuestiones fuertemente relacionadas a las cuestiones democráticas, en una sociedad tan autoritaria y desigual como la brasileña.

No puedo afirmar que una visión tan limitada como esta, que no comprende el concepto y la utilidad de las leyes en una sociedad compleja, sea común a los países de nuestra región. No tengo conocimiento suficiente del conjunto de los países para cuestionar una visión de mundo que se asemeje a la brasileña, pero gracias a los muchos años que tengo como “viajero” por América Latina, y habiendo debatido en muchos y diversos foros nacionales e internacionales en los últimos 35 años, me atrevo a afirmar que las cuestiones que implican la lucha por legislaciones a favor del libro, la lectura, la literatura y las bibliotecas son algo aún distante para la mayoría de los militantes del sector.

En las diversas ocasiones en que debatí estas cuestiones, quienes las traían a la luz siempre eran profesionales con experiencia en organizaciones de cooperación internacional, como el Cerlalc, o agentes públicos interesados en conseguir alguna durabilidad temporal de los programas de promoción del libro y de la lectura en curso, en la coyuntura en la que actuaban. O incluso, por representantes de la economía del libro, empresarios del sector interesados en una legislación protectora, de preferencia que rebajara sus impuestos y tasas. De hecho, y haciendo ahora una retrospectiva, no recuerdo que el asunto “legislación” haya sido pauta de los muchos y muchos encuentros que tuve con la militancia, que conforma la formación lectora en toda Latinoamérica.

Los fomentadores y mediadores de la lectura piensan en todo, pero creo que no consideran con la debida importancia el hecho de que exista o no una ley que reglamente las cuestiones vinculadas a la lectura. Preocupados con sus acciones y programas, con el espíritu emprendedor nato y las enormes dificultades que acompañan las iniciativas que llevan a cabo en la base de la pirámide social, en las escuelas, en las asociaciones de barrio, en las periferias, en los campos y lugares casi inaccesibles, esos liderazgos consideran, en general, que la legislación no es esencial.

Evidentemente estoy generalizando y siempre será posible encontrar en la militancia por la lectura a aquellos que conocen la importancia y defienden la lucha por la creación y perfeccionamiento de leyes para el sector. Pero me atrevo a afirmar que la mayoría de los liderazgos no considera central ese reto y muchos incluso lo desconocen. Tanto se presenta esto como verdad, que una de las preguntas que más me hacen es: “¿para qué sirven las leyes del libro y la lectura?”. Con cierta frecuencia, esa pregunta se completa con una afirmación: “Necesitamos recursos y reconocimiento del trabajo que hacemos, no leyes”.

Con todo el respeto por los resultados que los trabajos de formación de lectores presentan con mucha constancia en toda América Latina, estoy en firme desacuerdo con el menosprecio que hemos demostrado frente a las leyes para el sector y su defensa como estrategia fundamental para que obtengamos políticas públicas de libro, lectura, literatura y bibliotecas en nuestros países.

La lucha por la conquista de legislaciones que obliguen al poder público a tener políticas públicas de lectura oficialmente instituidas, con directrices democráticas e incluyentes y recursos destinados a su ejecución, es una estrategia cada vez más necesaria en un escenario político e institucional muy variable, a veces incierto, en donde conceptos como el de “posverdad” surgen para contradecir la nítida verdad de los hechos que están frente a nuestros ojos, nuestra razón y nuestra sensibilidad. Al fin y al cabo, mis estimados amigos, los gobiernos realmente hacen las políticas públicas cuando promulgan marcos legales (leyes, decretos, resoluciones) y le aplican recursos a esa política. Sin esos dos requisitos, lo que tendremos es la retórica y discursos vacíos de los gobernantes.

Defender nuestros derechos democráticos como ciudadanos, y defender el derecho a la lectura como un derecho humano para todos, es un asunto demasiado serio y estratégicamente fundamental para la formación integral de las personas y para nuestro desarrollo sostenible. Por eso, no puede quedar a la deriva de las voluntades e idiosincrasias de los gobernantes y liderazgos presentes o futuros. Es necesario imponer esa voluntad de la mayoría, de ejercer sus habilidades y sensibilidades en la lectura, en textos de leyes perennes, orientadoras de las directrices públicas de toda la cadena creativa, productiva, distributiva y mediadora de la lectura, haciendo real o posible en determinado plazo la política de lectura en los países de la región.

Para nuestros países, en los que los niveles de lectura y de formación de lectores son inadmisibles y es necesario avanzar mucho, obtener legislación adecuada y generosa para ampliar el acceso al libro y a la lectura, formar mediadores y apoyar la economía del libro se tornan medidas urgentes provenientes de la buena aceptación que todos los países tuvieron de la aplicación de los primeros Planes Nacionales de Lectura, desde el año 2006.

Exitosos en su corta duración hasta ahora, algunos avanzando, otros naufragando, los Planes Nacionales de Lectura mostraron con claridad que, antes que nada, necesitamos un buen tiempo para alcanzar de hecho un avance significativo en el índice de lectura y de alfabetización en nuestros países. Necesitamos tiempo y trabajos coherentes de formación lectora, que pasarán por generaciones hasta que nos consideremos países lectores, en donde el derecho a la lectura sea ejercido plenamente y fomentado por el poder público.

¿Cómo avanzar ese tiempo en una sociedad movida por intereses profundos si no tenemos un marco legal, una letra marcada en nuestras legislaciones, que nos garantice luchar como ciudadanos por el derecho a la lectura?

No debemos tergiversar lo que es fundamental para nuestra sociedad y para nuestra permanencia como seres humanos que buscan la equidad. No olvidemos que cuando se trata de derechos humanos, aquellos que están contra ellos siempre evitarán los compromisos en relación a su ejercicio efectivo. Y nuestro compromiso debe quedar bien grabado, permanentemente, en una legislación clara y objetiva, que delimite y establezca los caminos de acción de la lectura del Estado.

La respuesta a la pregunta que titula este artículo es simple y directa: necesitamos leyes que instituyan y defiendan el derecho a la lectura y todos los vínculos de ese sector de la cultura, ya que implican un compromiso, un pacto social realizado por la mayoría de la sociedad que entiende la importancia estratégica de la lectura para el desarrollo sostenible de nuestras naciones.

La lucha por estas leyes, junto con la lucha por la implantación de las que ya fueron promulgadas, debe ser parte efectiva de nuestras reivindicaciones frente a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en nuestros países. Incorporar las banderas de marcos legales para el libro, la lectura, la literatura y las bibliotecas con la finalidad de fomentar políticas públicas de inclusión es un asunto urgente y forjará una legitimidad aún mayor a nuestros movimientos cotidianos, para formar lectores y ciudadanos.

 

[1] La expresión “jeitinho brasileiro” no tiene una traducción literal en español, aunque “jeito” significa habilidad, destreza o forma de ser. “Jeitinho brasileiro” se usa para expresar una manera “especial” de resolver una situación difícil o adversa a los objetivos de un individuo; puede ser vista como una manera creativa, astuta o propia de alguien con habilidades, pero también es vista como una manera poco ortodoxa o legal de resolver el problema.

XIV Simposio del libro y la lectura. Libro ilustrado: ¿otra forma de leer?

 

La Asociación Gallega de Editores organiza una nueva edición del Simposio del libro y la lectura, esta vez bajo el lema Libro ilustrado: ¿otra manera de leer?, que se celebrará los días 8 y 9 de noviembre, en el Auditorio de la Subdivisión de Santiago de Compostela (Rúa Vilar, 19) por la tarde, el 8 de noviembre, a partir de las 4:30 p.m. y en todo el día, el 9 de noviembre. La XIV edición del Simposio de AGE contará con tres mesas redondas, una dedicada al cómic y en la que intervendrán Kiko Dasilva, Cano Paz y Carla Berrocal; otro sobre cómo editar el libro ilustrado, con Madalena Matoso, editora de Planet Tangerina y Diego Moreno, editor de Nórdica Libros; y, finalmente, la mesa redonda: “Olladas ilustradas”, con la intervención de Xosé Cobas, Ester García y Carlos Silvar. Además, en el simposio intervendrán: Joan Fontcuberta (“La furia de las imágenes”), Ana Garralón (“Los álbumes que cuentan el mundo”) y Teresa Durán (“Los tres hijos del zar. Leyendo la imagen hoy”). El plazo de inscripción estará abierto hasta el 6 de noviembre, es gratuito y debe realizarse a través del correo electrónico s.tecnica@editoresgalegos.org

Se otorgará un diploma a las personas que certifiquen el 75% de asistencia al final de los días.

Organizado por: Asociación Gallega de Editores y Departamento de Educación y Ciudadanía (Ciudad de Santiago) Colabora: CEDRO y la Diputación de Coruña.

Cerlalc asesoró al Ministerio de Cultura de Colombia en el desarrollo de la Encuesta Nacional de Lectura

 

Con el propósito de medir y evaluar periódicamente el comportamiento lector de sus habitantes y utilizar la información para diseñar, formular y evaluar políticas y planes de lectura y escritura, el Ministerio de Cultura realiza por primera vez en Colombia la Encuesta Nacional de Lectura, Enlec, 2017.

El Centro Regional para el Fomento de América Latina y el Caribe, Cerlalc, cumpliendo con su función de apoyar a los gobiernos miembros con asistencia técnica, asesoró al Ministerio de Cultura en el diseño del formulario de la Encuesta Nacional. El Centro ha impulsado el desarrollo de encuestas para medir el comportamiento lector en la región y, en varios escenarios,  ha realizado recomendaciones para que tales instrumentos se adapten y logren captar las variaciones de las prácticas de lectura contemporáneas.

Con la encuesta será posible comparar información entre ciudades para entender las prácticas actuales de lectura en las distintas zonas del país. Para el Cerlalc y los Ministerios de Cultura y TIC es fundamental medir y entender el fenómeno de la lectura a partir de indicadores que tengan en cuenta escenarios digitales, lecturas híbridas en plataformas, nuevos lectores y nuevas formas de leer.

La encuesta dará información sobre los soportes de lectura, el tipo de contenido digital que se lee (incluyendo redes sociales, correos electrónicos, entre otros) y las actividades que se desarrollan simultáneamente a la lectura. La encuesta es una herramienta que permitirá entender el desarrollo y evolución de la sociedad lectora colombiana.

2º Congreso Nacional de Lectura. CONALER 2017

 

CONALER es un evento que sucede anualmente en la red y es completamente gratuito, en el que se reunen especialistas de Brasil y el mundo a tratar de temas relacionados con la lectura. Para este segundo congreso el tema es “De la invención de la escritura al digital. Las 3 revoluciones del libro”. Importantes especialistas nacionales e internacionales estarán en la pantalla de su computadora o móvil para reflexionar con los participqantes por qué las 3 grandes revoluciones del libro —desde la invención de la escritura, pasando por la prensa de Gutenberg, hasta la era digital— cambiaron para siempre la historia de la civilización .

Coloquio “Bilingüismo y diversidad cultural: cómo transmitir una cultura oral o escrita en la primera infancia”

 

Encuentro para la reflexión y la discusión sobre la relación entre la cultura, la oralidad y la escritura durante los primeros años de vida, y de la importancia de las diversas manifestaciones del lenguaje como espacio para la preservación y el encuentro de la diversidad lingüística y cultural. Es organizado por la asociación francesa Acciones Culturales contra las Exclusiones y las Segregaciones (ACCES) y De Cero a Siempre, en el marco del Año Colombia-Francia 2017.

Enrique Pérez Díaz, director del Programa de la Lectura de Cuba, visitó el Cerlalc

 

Enrique Pérez Díaz, director del Programa de la Lectura de Cuba, visitó el Centro Regional para el fomento del Libro en América Latina y el Caribe, Cerlalc, con el propósito de establecer una agenda conjunta entre el Instituto Cubano del Libro y el Centro. La alianza busca agrupar la experiencia y experticia de ambas organizaciones para consolidar el Plan Nacional de Lectura de Cuba.

El Centro apoya y asesora a los diferentes países de la región en la construcción y revisión de sus Planes Nacionales de Lectura (PNL). De acuerdo a las necesidades específicas de cada Plan, Cerlalc asesora con recomendaciones a los documentos de avance, dando talleres con información metodológica útil u ofreciendo acompañamiento y asistencia, por medio de especialistas, para realizar la escritura o revisión de los documentos.

Para el caso Cubano, Marianne Ponsford, directora del Cerlalc, y Enrique Díaz acordaron varias estrategias de trabajo. Entre ellas, una reunión en la que participen diferentes sectores necesarios para la formulación del Plan Nacional de Lectura, incluyendo a expertos recomendados por El Centro.