Cerlalc se suma a la discusión global sobre el aporte de las bibliotecas a la agenda 2030 de la ONU

 

Jeimy Hernández, coordinadora de Lectura y Bibliotecas del Cerlalc, participará en la décimo cuarta versión del Congreso Nacional de Bibliotecología de Colombia, organizado por el Colegio Colombiano de Bibliotecología (Ascolbi), que este año centrará su agenda en analizar el papel de las bibliotecas y en general de las unidades de información en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que conforman la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas.


El congreso, que se realizará en Bogotá del 8 al 11 de mayo en la Biblioteca Virgilio Barco, busca presentar herramientas para el desarrollo de la actividad política del bibliotecario, e identificar y desarrollar competencias para que los bibliotecólogos sean agentes dinamizadores de cambio en las comunidades, y líderes en el cumplimiento de la Agenda 2030 de la ONU.

Hernández participará con la conferencia “Lectura, bibliotecas y dimensión cultural del desarrollo: horizontes de sentido para avanzar en la Agenda 2030”, el día 11 de mayo a las 2:40 p.m., planteando algunas reflexiones a partir de las realidades de los países de Iberoamérica.

El Cerlalc, mediante su acción regional de asistencia técnica a los países, promueve la reflexión en torno a la agenda mundial de desarrollo, rescatando el valor de las bibliotecas como impulsoras de propuestas que contribuyan a los logros de los ODS y que vayan mucho más allá de brindar información útil para su desarrollo.

Conoce la agenda académica completa en el enlace:

https://ascolbi.org/xiv-congreso-nacional-de-bibliotecologia-2018

Ministros de Cultura de Iberoamérica aprueban agenda para fortalecer el acceso democrático al libro, presentada por Cerlalc y Segib

 

Durante los días 3 y 4 de mayo, se celebró en La Antigua, Guatemala, la XIX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Cultura, una de las reuniones ministeriales preparatorias de la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. En el evento se dieron cita representantes de los veintidós países iberoamericanos para abordar la articulación de la cultura con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, entendida como un eje transversal a los ámbitos social, económico y ambiental.

En la Conferencia, el Cerlalc y la Segib presentaron ante los ministros de cultura de iberoamérica una propuesta con acciones que contribuyan a fortalecer el acceso democrático al libro en la región. La agenda propone una defensa de los pequeños editores como parte vital del ecosistema del libro e incluye una petición a los gobiernos para que suscriban convenios para bajar los costos del transporte de libros entre los países de la región. También recomienda entablar un diálogo con las autoridades aduaneras de cada uno de los países que conduzca a agilizar los trámites y eliminar trabas paraarancelarias.

En la Declaración resultante, las autoridades de cultura acordaron “Promover la agenda de acceso democrático al libro, la lectura y escritura”. Los ministros suscribieron el Consenso de la Antigua, Guatemala, hacia una Agenda de Acceso Democrático al Libro, la Lectura y la Escritura, documento escrito por el asesor Gonzalo Castellanos para el Cerlalc.

Documentos relacionados:

Declaración de la XIX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Cultura

https://www.segib.org/wp-content/uploads/Declaratoria-Ministros-de-Cultura-2018.pdf

 

Consenso de la Antigua, Guatemala, hacia una Agenda de Acceso Democrático al Libro, la Lectura y la Escritura

https://www.segib.org/wp-content/uploads/Agenda-Libro-Consenso-ES.pdf

 

Agenda para reforzar el acceso democrático al libro, la lectura y la escritura

https://www.segib.org/wp-content/uploads/Agenda-Libro-Memoria-Justificativa-ES.pdf

Worldreader: Cómo aprovechar la tecnología móvil para promover la participación de padres y madres en los primeros años de sus hijos. Resultados del piloto Read to Kids en India (2015-2017).

 

El OPI presenta la traducción del resumen ejecutivo y la introducción del reporte del programa Read to Kids, desarrollado por Worldreader en Dehli, India, para promover la lectura con niños en el hogar a través del uso de teléfonos celulares. El programa buscaba facilitar el acceso a libros narrativos infantiles en soporte digital y en diferentes lenguas en un contexto en el que los niños pequeños y sus familias tienen escasas posibilidades de acceso a los libros impresos y otros materiales de lectura. Como resultado de una serie de acciones educativas y de fomento del uso de los libros para el aprendizaje de los pequeños, Read to Kids contribuyó a generar consciencia entre los padres de familia y cuidadores acerca de los beneficios de la lectura en los primeros años de vida para el desarrollo físico, cognitivo y socioemocional de los niños.

Worldreader

Resumen ejecutivo

Entre 2015 y 2017, Worldreader, Results for Development (R4D) y el proyecto de alfabetización de Pearson (Project Literacy) se asociaron para desarrollar e implementar en Delhi un piloto de lectura digital llamado Read to Kids, dirigido a padres y madres de niños pequeños, de hogares con recursos limitados. Read to Kids promovió la alfabetización emergente y la preparación para la escuela de niños entre los 0 y los 8 años, alentando a padres, madres y cuidadores a leer en voz alta a sus hijos. Los objetivos del piloto fueron crear consciencia de la importancia de la lectura para los niños pequeños, fomentar una cultura de lectura a nivel de los hogares y lograr que padres y madres lean con frecuencia a sus hijos.

En ese contexto, fue diseñada, desarrollada y lanzada al mercado la aplicación Worldreader Kids, con una colección digital de 550 libros de cuentos infantiles apropiados para el grupo objetivo, tanto en hindi como en inglés. Estos libros fueron proporcionados por 34 editoriales locales e internacionales, dentro de las que se encontraban Pearson, Katha, Tulika, Pratham Books y Eklavya. La aplicación fue promovida en Dehli con un enfoque mixto que incluía aliados en el territorio, una campaña de cambio de comportamientos y promoción digital.

La meta del programa fue llegar a 200.000 familias con miras a aprender a alentar y apoyar de manera efectiva a los padres, madres y cuidadores en la lectura a niños pequeños. Worldreader se asoció con organizaciones reconocidas y con influencia positiva en 177 comunidades de Dehli. Estas organizaciones fueron seleccionadas en función de sus amplias redes, su habilidad para crecer a escala y su conocimiento del desarrollo de la primera infancia, la lectura o la educación temprana. Los socios elegidos fueron HLFPPT, organización de la salud con una red de clínicas y un programa comunitario de difusión en salud; Sard, organización comunitaria centrada en mejorar resultados educativos; y Katha, editorial aliada que trabaja en escuelas y comunidades. Todos los aliados promovían la lectura y tenían como meta mejorar el conocimiento, las actitudes y los hábitos de lectura de padres, madres y cuidadores dentro del grupo objetivo.

La campaña de cambio de comportamiento evaluó los mensajes y otros canales de distribución para entender cómo influenciar a los padres y madres de manera efectiva y rentable. La campaña आज की कहानी, कल की तैयारी, que significa “las historias de hoy son la preparación del mañana”, desarrolló herramientas de apoyo para los programas de los aliados (volantes, carteles, pendones y tarjetas de lectura), dentro de una marca común, así como mensajes para canales de difusión más amplios como radio, televisión por cable local, llamadas promocionales masivas, vallas publicitarias y anuncios en Google, YouTube y Facebook. Los mensajes de la campaña se desarrollaron con base en los hallazgos de la investigación formativa y en las actitudes y los comportamientos parentales existentes frente a la lectura. Los mensajes de la campaña que más resonaron entre padres y madres fueron aquellos que se enfocaron en la importancia de la lectura para la preparación para la escuela y la enseñanza temprana del lenguaje y de conceptos de aprendizaje. El programa fue diseñado como un piloto de aprendizaje, para reunir las percepciones sobre el tipo de apoyo que los padres, madres y cuidadores necesitan para la generación de hábitos de lectura. También buscó entender cómo la lectura digital puede escalar de manera efectiva a los millones de familias que no cuentan con acceso a libros infantiles de calidad en India.

Results for Development (R4D) utilizó una metodología de aprendizaje flexible que posicionaba el aprendizaje estructurado, la experimentación y la retroalimentación en el corazón del diseño del programa. El esquema de investigación de Read to Kids incluyó tres componentes: una fase de investigación formativa previa al piloto, un periodo de implementación de un año y una evaluación externa de resultados. Las verificaciones de aprendizaje trimestrales fueron lideradas por R4D y Worldleader e integraron a todos los aliados en Dehli para evaluar el progreso, con miras al cumplimiento de los objetivos deseados y basados en los datos back-end y los obtenidos en campo. El Centro para la Educación y el Desarrollo de la Primera Infancia (CECED) de la Universidad Ambedkar, en Delhi, lideró una evaluación independiente de resultados entre noviembre de 2016 y junio de 2017, para medir los resultados a corto plazo.

Durante el piloto, la aplicación se denominó Read to Kids; una vez finalizado, cambió su nombre a Worldreader Kids. En general, el piloto de Worldreader llegó a más de 203.000 hogares, a través de un enfoque mixto que combinó la divulgación tradicional y la digital, y mediante organizaciones comunitarias. Los socios apoyaron directamente a 15.000 familias de 177 comunidades de bajos ingresos en Delhi. Los 188.000 usuarios restantes fueron contactados a través de una campaña principalmente digital, destinada a generar consciencia acerca de la importancia de la lectura. La investigación formativa inicial concluyó que la mayoría de los niños dentro del grupo objetivo vivía en un ambiente de alfabetización en casa sin libros infantiles. Sin embargo, más de 57.000 usuarios navegaron en la biblioteca y leyeron al menos un libro. Cerca de 7.000 hogares modificaron sus hábitos y se convirtieron en “lectores frecuentes” o en personas que leían al menos cuatro veces al mes en la aplicación, un indicador aproximado de la creación de hábitos de lectura y de un cambio de comportamiento. La lectura digital es escalable y asequible.

La promoción y las descargas le cuestan a Worldreader aproximadamente 0.30 USD por usuario. Este bajo costo, unido a la oferta generalizada de teléfonos móviles en India, permitió un acceso económico a los libros digitales. El agresivo mercado de teléfonos móviles en India se traduce en un bajo costo de los datos para los usuarios finales, por lo que la lectura digital en línea es una opción asequible, incluso para padres y madres de bajos ingresos. Leer un libro al día por treinta días cuesta el equivalente a dos tazas de té chai en la calle, o cerca de 0.16 USD al mes. Las mujeres se convirtieron en beneficiarias importantes e indirectas del piloto. Muchas de las que integraban los grupos de intervención reportaron que el acceso a los libros de cuentos y la participación en el programa facilitaron su acceso a un teléfono familiar, lo que generó una mayor inversión en datos móviles y mejoró su alfabetización digital. Los libros en hindi, tanto bilingües como monolingües, fueron los más leídos en la aplicación. Los padres y madres los prefirieron en su lengua materna, aunque también leyeron libros en inglés, lo que reflejaba su aspiración a un contacto temprano con esta lengua. Aprovechar la combinación de los recursos presenciales, digitales y de los medios es la mejor forma de fomentar un cambio de actitud y comportamiento en los padres y madres. La mezcla de estrategias digitales y presenciales es de gran apoyo en la normalización de la lectura digital en los niños.

Introducción

Doscientos cincuenta millones de niños en países de ingresos bajos o medios inician su escolaridad sin preparación para aprender. Si bien los gobiernos han logrado, y continúan logrando, avances para garantizar el acceso a la educación temprana, los niños más vulnerables de entornos rurales o urbanos con recursos limitados tienen acceso restringido o no pueden acceder a oportunidades de educación temprana. Por tanto, en estos escenarios en particular, el hogar es el primer salón de clases y los padres y madres son los primeros maestros. El apoyo que se brinde a los padres y madres mediante habilidades y herramientas simples y escalables que mejoren la experiencia de aprendizaje de los niños en el hogar es crítico para asegurar un buen comienzo escolar. El acceso a materiales de aprendizaje formales e informales tie

ne un efecto positivo constante en la competencia lectora de los niños y en sus logros.

Las herramientas, la formación y el apoyo al aprendizaje de calidad, además de las actividades lúdicas en el hogar, tales como leer, contar cuentos, cantar y dibujar, permiten que los padres y las madres de familia sean los impulsores del desarrollo cognitivo y del crecimiento cerebral de los niños en los primeros años de vida. La lectura compartida es una actividad de múltiples beneficios: promueve la alfabetización emergente y las habilidades del lenguaje mucho antes de que el niño inicie su escolaridad, aumenta la sensibilización fonética y el conocimiento del alfabeto y expone a los niños a narrativas personales y de ficción. La lectura compartida de calidad profundiza y mejora las interacciones entre padres e hijos, otro factor crítico en el desarrollo de los niños. También puede fomentar preguntas, conversaciones y la exposición a un vocabulario más rico que el de una conversación cotidiana.

El acceso a los libros en el hogar es un prerrequisito para leer con los niños. A pesar de esto, pocos tienen acceso a un aprendizaje temprano de calidad en el sur global y aún menos ti

enen entornos de alfabetización en el hogar que faciliten su desarrollo lingüístico y cognitivo. El Informe Anual sobre el Estado de la Educación de 2016, que encuestó 350.232 hogares en India, reveló que solo el 20.5 % de los hogares contaban con algún material de lectura. La misma encuesta indicó que el 75,5 % de las escuelas tenían acceso a una biblioteca en 2016; sin embargo, tan solo el 42,6 % hacían uso de ella. Mientras que los niños tienen acceso limitado a los libros en India, el acceso a la tecnología móvil está creciendo

exponencialmente, incluso en hogares de bajos ingresos. En junio de 2016, un estudio de GSMA reveló que India ha superado a Estados Unidos y se ha convertido en el segundo mercado más grande de teléfonos inteligentes a nivel mundial. Se proyecta que India tendrá cerca de mil millones de suscriptores únicos de telefonía móvil para 2020.

El piloto Read to Kids permitió aprender cómo aprovechar la telefonía móvil en la enseñanza de la lectura a los niños pequeños de hogares vulnerables de bajos ingresos, por parte de padres, madres y cuidadores. Las preguntas y la investigación se centraron en identificar cuál es el apoyo necesario para promo

ver el hábito de lectura digital en los niños. ¿De qué manera los libros digitales en un teléfono móvil promueven un entorno de alfabetización atractivo en el hogar y contribuyen a mejorar la preparación para la escuela? La facilidad para adquirir un teléfono móvil, la penetración de esta telefonía y los bajos costos de los datos en India representan una oportunidad para afrontar a gran escala la falta de materiales de lectura de calidad en India. Este informe resume el trabajo y la experiencia de Worldreader.

 

Más Información: http://bit.ly/2Khz7Ur  

Cerlalc en la Feria Internacional del Libro de Bogotá

 

Durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), realizada entre el 17 de abril y el 2 de mayo, el Cerlalc participó y apoyó varios eventos desarrollados como parte de la programación cultural de la feria.

Foro Internacional de Editores y Libreros Independientes de la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico, mecanismo de integración regional conformado por Chile, Colombia, México y Perú,   organizó, junto al Ministerio de Cultura de Colombia, el Foro Internacional de Editores y Libreros Independientes. El Cerlalc y la consultora Lado B apoyaron el evento.

El objetivo del foro fue propiciar el encuentro entre agentes del sector editorial de los países miembros a la Alianza para intercambiar experiencias significativas en torno a la circulación y distribución de contenidos editoriales. Como resultado de este encuentro se espera identificar las barreras que dificultan la circulación de estos bienes y esbozar una hoja de ruta que enuncie acciones que faciliten el comercio de libros, la circulación de contenidos y agentes editoriales y el intercambio de agendas culturales.

La metodología de trabajo del foro incluyó conferencias magistrales, mesas de trabajo y paneles de experiencias y sistematización. Sofía Parra, coordinadora del Libro del Cerlalc, realizó la conferencia “Barreras de la circulación del libro en los países de la Alianza Pacífico”. Por su parte, el subdirector técnico del Centro, Francisco Thaine, moderó la mesa “Importancia del fortalecimiento de las redes entre editores y libreros de la Alianza del Pacífico”.

De acuerdo con los resultados de la primera versión de este Foro, el Grupo Técnico de Cultura de la Alianza Pacífico evaluará la realización de nuevas versiones en el marco de otras ferias del libro.

 

Seminario Internacional de Derecho de Autor
El 4 y 5 de mayo se desarrolló la versión número veinte del Seminario Internacional de Derecho de Autor, organizado por la Dirección Nacional de Derecho de Autor, DNDA, la Cámara Colombiana del Libro y Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, OMPI.

El Cerlalc participó en el seminario con una conferencia sobre obras de dominio público, obras libres y obras huérfanas. Durante la exposición, Fredy Forero, coordinador jurídico del Cerlalc, expuso y resolvió dudas sobre el estatuto de obras huérfanas contemplado en el proyecto de ley 206 de 2018.

Para esta edición, el seminario contó con la participación de expertos internacionales y nacionales, y estuvo dirigido a autores, artistas, editores, abogados, estudiantes universitarios y personas interesadas en la temática autoral.

 

Lanzamiento del libro “Lectores, editores y cultura impresa en Colombia. Siglos XVI -XXI”

El 23 de abril se realizó la presentación del libro Lectores, editores y cultura impresa en Colombia. Siglos XVI -XXI, coeditado por el Cerlalc y la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Diana Guzmán, Paula Andrea Marín y Miguel Ángel Pineda, tres de los cuatro editores académicos del libro conversaron con Nicolás Morales, director de la Editorial de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

Conversatorio Libros académicos de acceso abierto en América Latina

José Diego González, coordinador de Publicaciones del Cerlalc, participó en el conversatorio sobre libros académicos de acceso abierto en América Latina, organizado por la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia. Durante el panel  se presentó un panorama de la edición de libros académicos latinoamericanos a partir de los resultados de un proyecto de investigación en el que han participado cerca de 150 editoriales universitarias. Sayri Karp, directora de la Editorial de la Universidad de Guadalajara y Elea Giménez, científica titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, fueron parte del panel. Moderó Juan Felipe Córdoba- Restrepo, director Editorial de la Universidad del Rosario.   

 

 

Últimos días para inscribirse a la Convocatoria de Ayudas de Iberbibliotecas

 

El Programa Iberoamericano de Bibliotecas Públicas, Iberbibliotecas, que busca promover el acceso libre y gratuito a la lectura y la información a través de las bibliotecas, cerrará en pocos días la sexta edición de su Convocatoria de Ayudas. Desde su primera edición en 2013, la convocatoria ha recibido 621 postulaciones de diez países. En este período, 44 proyectos han recibido subvenciones por más de un millón de dólares.
La convocatoria, abierta hasta el 13 de abril, cuenta con dos categorías: Proyectos bibliotecarios innovadores llevados a cabo por dos o más países y Proyectos para fortalecer redes y sistemas de bibliotecas nacionales, regionales o de ciudades.  Pueden presentarse proyectos de los países y ciudades miembros de Iberbibliotecas (Brasil, Buenos Aires, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Medellín, México, Paraguay y Perú). El Cerlalc, en calidad de Unidad Técnica del programa, coordina la recepción de propuestas.

Más información al correo iberbibliotecas@cerlalc.org

Enlace de la convocatoria: http://www.iberbibliotecas.org/convocatorias/    

Lanzamiento del libro Lectores, editores y cultura impresa en Colombia, coeditado por el Cerlalc y la Universidad Jorge Tadeo Lozano

 

El 23 de abril se realizará el lanzamiento del libro Lectores, editores y cultura impresa en Colombia. Siglos XVI-XXI, coeditado por el Cerlalc y la Universidad Jorge Tadeo Lozano. La publicación recoge los esfuerzos de investigadores e instituciones por entender la historia de la cultura escrita e impresa en Colombia, y fortalece los estudios sobre el libro, la lectura y la edición en el país.

El libro reúne los trabajos de investigadores con trayectorias y perfiles académicos variados, para entender la cultura escrita desde diversas perspectivas. La multiplicidad e interdisciplinariedad en los acercamientos permite al lector tener un mayor entendimiento sobre fenómenos complejos como la producción, distribución y comercialización del libro desde aspectos técnicos, económicos, socioculturales, históricos, entre otros.

La publicación está dividida en cuatro apartados relacionados con los cambios más visibles que se dieron en el circuito del libro, las funciones del editor y las prácticas de la lectura desde el siglo XVI hasta la actualidad.
Autores:
Patricia Cardona Z., Álvaro Garzón Marthá, Martín Gómez. Diana Paola Guzmán, Catalina Holguín, Robinson López, Paula Andrea Marín Colorado, Mario Alejandro Molano V., Paula Andrea Montoya Arango, Juan David Murillo Sandoval, Miguel Ángel Pineda Cupa, Paola Prieto Mejía, María Piedad Quevedo, Alfonso Rubio, Margarita Valencia, Juliana Vasco Acosta y Santiago Vásquez Zuluaga.

Se anuncia en Brasil traducción al portugués del libro Un mundo abierto, cultura en la primera Infancia

 

Cerlalc participó en la primera edición del  del Seminario Internacional Arte, Palabra y Lectura en la Primera Infancia, que se celebró los días 13, 14 y 15 de marzo en Sao Paulo, Brasil. Durante la jornada intervinieron Lorena Panche, coordinadora del Observatorio iberoamericano de Cultura y Educación para la Primera Infancia del Cerlalc, expertos internacionales y autores aliados del Centro.

Panche participó en la mesa “Quién cuida de los futuros lectores”, enfocada en las políticas públicas de atención integral a la primera infancia, donde presentó Orientaciones para la evaluación de planes y políticas públicas para la primera infancia, una de las publicaciones más recientes del Cerlalc, orientada a brindar herramientas prácticas para evaluar la implementación y los resultados de programas y servicios dirigidos a este grupo poblacional.

Entre los invitados se destaca la participación de los expertos Dolores Prades, consultora editorial y especialista en primer infancia; Yolanda Reyes, escritora y educadora; Patricia Pereira-Leite, psicóloga clínica y psicoanalista, y María Emilia López, educadora y psicóloga, quienes asesoraron al Cerlalc en la creación del Observatorio Iberoamericano de Educación y Cultura para la Primera Infancia, OPI. López es, además, autora del libro Un mundo abierto. Cultura y primera infancia, publicado por el Centro en 2016. Tal como se anunció durante el evento, este título será coeditado en portugués por el Laboratorio Emilia y el Cerlalc.   

Nuevos integrantes para el equipo técnico del Cerlalc

 

Para el Cerlalc es muy grato anunciar la llegada de dos nuevos integrantes a su equipo técnico: Jeimy Hernández Toscano y Edgar López Moreno, quienes estarán a cargo de las Coordinaciones de Lectura y Bibliotecas, y de Estadísticas, respectivamente.   

Jeimy Hernández Toscano es bibliotecóloga y magíster en dirección y administración de empresas. Será la encargada de dirigir los procesos de asistencia técnica para el desarrollo o fortalecimiento de planes nacionales de lectura, así como de coordinar la nueva hoja de ruta de la Red Iberoamericana de Responsables de Planes y Políticas de Lectura, Redplanes. Hernández tiene más de quince años de experiencia en los sectores público y privado en relación con políticas, planes y programas de fomento de la lectura, así como en la gerencia de redes de bibliotecas públicas y escolares.  

Édgar López, por su parte, es estadístico, con estudios de profundización en análisis de big data y maestría en Ciencias Estadísticas. La Coordinación de Estadísticas se encarga de centralizar y sistematizar datos relacionados con el sector editorial, el comportamiento lector, censos bibliotecarios y demás cifras que atañen a los ámbitos misionales del Centro.  

¡Mirar el pasado, pensar e intervenir el presente, planificar el futuro! Parte 1

 

Por: José Castilho Marques Neto

La virtud de la prudencia es necesaria para los buenos gobernantes, según enseñaban los filósofos de la Grecia antigua, principalmente Aristóteles. Y sabemos que para ejercer esa extraordinaria virtud se requiere memoria, inteligencia y visión. Conjugado, este ejercicio se apoya en la visión crítica del pasado, actúa sobre el presente y vislumbra con inteligencia el futuro. ¿Cómo se da esa conjugación en los hombres y mujeres que se dedican al libro y a la lectura?

El mundo del libro, de la lectura y de las bibliotecas pasó los últimos veinte años en continua transformación, o mejor, en incontables tentativas de ser transformado. Algunos cambios importantes se llevaron a cabo y se consolidaron como tendencia efectiva y la mayor parte de ellos pasaron como cometas en el infinito espacio sideral que circunda nuestro pequeño planeta. Lo que varios de nosotros, profesionales del libro y de la lectura, muchas veces no notamos fue hasta qué punto esas tentativas de cambiar el hacer y el distribuir de la centenaria profesión de editor, librero, bibliotecario y, por supuesto, autor/escritor, se basaron en avances tecnológicos pertinentes y otras tantas se nos presentaron por pirotecnias y técnicas de ventas propias de nuestra era de la “sociedad del espectáculo”.

Le pido al posible lector de estas líneas, profesional del sector o investigador del tema, que reflexione rápidamente sobre cuántas propuestas, proyecciones y vaticinios sobre las acciones estructurantes del sector, partiendo de las soluciones para la aparente divergencia insoluble entre el libro impreso y el libro electrónico, se emitieron por centenas de “especialistas” y no duraron siquiera un año. ¿Cuántos artículos, conferencias y mesas redondas fueron realizados en los últimos veinte años, en donde leímos o escuchamos de los más exóticos y proféticos anunciantes que debíamos adoptar sus métodos de producción y ventas, de lo contrario estaríamos destinados al fracaso profesional y al escombro de la historia de la edición, incluyendo todo el proceso autoral y de distribución, inclusive las bibliotecas?

Y en esta maratón de textos y conferencias, ¿cuántos se preocuparon y abordaron con firmeza y convicción la necesidad de que como autores, editores, publishers, distribuidores, libreros, bibliotecarios, debíamos tener como epicentro de nuestro trabajo formar incesantemente nuevos lectores, nuestro principal capital?

Estas reflexiones permanentes de mi labor profesional, que ya llega a cuatro décadas en este 2018, volvieron a la luz para este primer artículo del año, porque recordé con mucha claridad un gran congreso en el que participé en el año 2000: el 26º Congreso de la Unión Internacional de Editores, UIE/IPA. Fue presidido ejecutivamente por mi amiga y editora, en la época presidenta de la Cámara Argentina del Libro, Ana María Cabanellas, apoyada por varios liderazgos internacionales del sector, incluso editores amigos como Alfredo Weiszflog y Alejandro Katz. El Congreso, realizado entre el 1 y 4 de mayo del 2000 en Buenos Aires, fue un divisor de aguas, por lo menos para mí y muchos otros, en un debate que impactó al auditorio lleno de editores provenientes de todas partes del mundo. Todos allí, profesionales con experiencia en grandes, medianas y pequeñas editoriales, llegaban impactados por el ya iniciado proceso de concentración que marcó fuertemente la industria editorial desde finales de los años noventa, e igualmente por las noticias y proyecciones alarmantes sobre la nueva “textualidad electrónica”, para usar el excelente concepto de Roger Chartier.

Volviendo a la idea inicial de este artículo, y releyendo mis anotaciones y parte de los textos distribuidos en el Congreso, constato que también en aquellos días hubo un enfrentamiento entre la virtud de la prudencia y su ausencia. Y dado que considero que como profesionales del libro y de la lectura todavía no logramos retomar esa virtud colectivamente y la mayor parte de las veces seguimos todavía en el ritmo alucinante de los gadgets que se desboronan a la siguiente semana, comentaré aquí algunas cuestiones puntuales que fueron relevantes en el 26º Congreso y que son alertas válidas hasta hoy. Estas cuestiones serán extraídas de los diálogos de algunos conferencistas y establecen puntos de vista y posiciones que permanecen como dicotomías entre los que analizan estrategias para el desarrollo de la industria y la ampliación de los lectores y aquellos que, o buscan solamente vender sus productos o se equivocan al pensar exclusivamente en el corto plazo. Para mí, los primeros son los prudentes y los que mantendrán al libro y la lectura para las futuras generaciones.

Para empezar, entiendo que la virtud de la prudencia estuvo presente para los organizadores del 26º Congreso que llevaron al debate el enfrentamiento entre posiciones dispares, demostrando la voluntad de avanzar en los contenidos. Las “palabras de apertura” de Ana María Cabanellas, además de recordar los objetivos tradicionales de la UIE/IPA ─“libre circulación de los libros; protección del derecho de autor y del editor; promoción de la lectura y libertad de publicar”─ estableció el tono contemporáneo en el cual el mundo editorial hacía su encuentro: la aceleración de la globalización, las reacciones internacionales populares al modelo económico que se agotaba en aquellos años de 1990 y el lugar único del libro para el sector privado en su ambivalencia: ser una mercancía que es, antes que nada, un producto cultural. Pero fue más allá e instó a los líderes empresariales a ser el “puente” entre los gobiernos y el sector privado, para encontrar soluciones y políticas públicas que permitieran superar los obstáculos. La idea de cooperación entre el sector productivo de la industria editorial y los gobiernos interesados en el fomento a la lectura estaba en la agenda y en las bases del encuentro, de acuerdo con las directrices de una de las instituciones internacionales promotoras del Congreso, la UNESCO.

Consideré esa posibilidad de participación de la sociedad en estos programas algo fundamental, contraria al aislamiento que habíamos vivido en toda América Latina hasta mediados de los años ochenta con las dictaduras militares, centralizadoras y evidentemente excluyentes de la participación ciudadana. Los programas y planes nacionales de lectura, elaborados a partir del Año Iberoamericano de la Lectura, fomentado por el CERLALC y la OEI, a partir del 2005, comprobaron la iniciativa de los organizadores del 26º Congreso.

A pesar de las indicaciones prudentes de la UIE/IPA y de los coordinadores del congreso los conferencistas de la industria editorial, tal vez impactados por la realidad que parecía apocalíptica, no lograron avanzar y establecer posiciones estratégicas en aquel momento, o al menos yo no recuerdo y mis anotaciones así lo confirman. Esa visión le correspondió a analistas e intelectuales, lo cual comentaré más adelante, pero fue lamentable constatar que los liderazgos sabían identificar los problemas inmediatos, pero ni siquiera se acercaban a las conclusiones necesarias para entender el periodo histórico y proyectar nuevos rumbos estratégicos con serenidad para su negocio. Un buen retrato de esta situación fue la conferencia de Michael Wilens, respetado profesional y presidente en ese entonces del West Group, The Thomson Corporation (EE. UU.)

Metódicamente, Wilens enumeró todos los retos inmediatos que las editoriales enfrentaban con el nuevo escenario digital: la transformación a corto plazo de nuevos soportes de los textos y la modificación de la forma de trabajar de la industria editorial. En consecuencia, la imposición a largo plazo de modificar fundamentalmente la forma de realizar los productos editoriales. A partir de estos retos, e impactado por la memorable venta de cinco millones de ejemplares virtuales en 48 horas de un libro electrónico de Stephen King, el conferencista enumeró los hechos que marcaron y siguen afectando el hasta entonces modelo tradicional del negocio editorial: hay audiencia para el nuevo formato, pero falta infraestructura para hacerlo global; un producto virtual puede ir dirigido directamente a las redes y eso es potencialmente peligroso, pues prescinde del editor; el recálculo del precio final al consumidor es complejo y genera nuevas perspectivas para la determinación de los precios, incluso la idea de que necesita ser más barato que el libro de tapa dura; la cuestión de la piratería virtual y la facilidad de la reproducción es mucho más activa que la reprografía. Los sistemas de red también crearon las librerías virtuales, ¿tendrá el editor la tentación de vender directamente su producto eliminando las librerías? Wilens argumenta que todo esto, a mediano plazo, “debe modificar la cadena de valores de nuestro proceso (productivo y de negocios)”. Concluye haciendo una declaración de fe: “No creo que los libros, como los conocemos, desaparezcan en un futuro próximo, y podemos extenderlos a través de la tecnología del libro electrónico”. Alertando que no tiene las respuestas, agrega su temor por el futuro, porque las fuerzas destruirán y forzarán la construcción de una nueva cadena de valores y pondrán al acomodado sector en un “lugar diferente”.

Como él, todos los que hablaron por la industria editorial no presentaron respuestas o propuestas que buscaran entender lo nuevo que surgía con las novedades tecnológicas de la textualidad electrónica. En mi opinión, en la época y al día de hoy, más de una vez se veía al lector apenas como un consumidor y no como un ser humano que busca en la lectura muchos significados y necesidades. La advertencia de Ana María Cabanellas de que el libro es una mercancía, pero antes es un producto cultural, pasaba lejos de las preocupaciones de los presidentes ejecutivos de las grandes empresas editoriales. La ausencia de la virtud de la prudencia y de su ejercicio, que podría producir una estrategia innovadora, era aún más contundente porque estaba alimentada por emisarios bien entrenados de la nueva industria proveedora, los fabricantes de software y hardware, para la nueva tendencia que se afirmaba a comienzos del siglo.

En algunos momentos esa palabra de los nuevos proveedores de la industria editorial resultó grotesca. Tal vez la más explícita haya venido de la importante figura del entonces vicepresidente de eMerging Technologies de Microsoft, Dick Bras, quien sin entrar en rodeos centró su discurso en vaticinios devastadores para la industria editorial arraigada en el libro impreso. Logró impresionar a muchos y algunos ya se veían en la quiebra, vendiendo sus libros de papel para reciclaje y otros usos menos dignos, pero también inspiró buenos chistes de los más escépticos o prudentes. Entre algunas profecías, él anunciaba al año 2008 como el de la superación de la venta de los libros electrónicos y que en 2017 las bibliotecas, como las conocíamos, serían “objetos de encanto antiguo”. La realidad se mostró diferente, como lo sabemos: en el 2016, ocho años después de la profecía anunciada, la venta de libros electrónicos llegó al 25% del total de ventas de libros en los Estados Unidos y se mantiene en ese tope; en el 2017 la Biblioteca del Congreso americano, a pesar de un importante trabajo de digitalización de su colección, no descartó su fondo bibliográfico impreso y no parece tener intención de hacerlo; en el 2018, un año después de decretada la superación de las bibliotecas old fashion, se presencia la renovación del concepto de biblioteca en centenas de países, según indica la IFLA, y de políticas públicas como los Planes Nacionales de Lectura, además del éxito de bibliotecas innovadoras, como las “bibliotecas parques” colombianas, que se volvieron modelos de incontables programas internacionales. Además, existen muchos programas y acciones importantes e incluyentes de bibliotecas en centros comerciales, estaciones de tren y metro y otros lugares no convencionales como espacios de lectura que atraen a miles de personas. El mundo, a diferencia de la previsión exterminadora, está renovando sus bibliotecas. Por tratarse de un hombre inteligente, a nuestro conferencista le faltaron los atributos de la memoria y de la previsión para que pudiera estar en el lugar de los que usaron la virtud de la prudencia. O, quien sabe, la determinación de vender sus productos superó cualquier dimensión crítica al hablar a un selecto auditorio de profesionales.

Al analizar el pasado, sin correr el riesgo de no ejercer la prudencia que trabaja en el presente y vislumbra el futuro, quiero reflexionar con el lector sobre lo que persiste de esas visiones expuestas en el 2000 y lo que necesitamos cambiar aún en la gran cadena del libro y de la lectura después de estos dieciocho años, pasados desde el 26º Congreso. Y será sobre otras voces, que sí fueron prudentes en aquel Congreso, que ahora recuerdo, que buscaré construir estas reflexiones.

No tendré espacio para comentar en los límites de este primer artículo del año las posiciones que considero virtuosas y exponer mis posiciones. Completaré este artículo en dos etapas. El próximo mes comentaré los diálogos de los prudentes: Roger Chartier, Milagros del Corral y Emilia Ferreiro.

Biblioteca Nacional de Colombia lanza App para promover la lectura en los jóvenes

 

La  aplicación Lee más, que hace parte de la campaña Lee lo que quieras, pero lee, promovida por la Biblioteca Nacional de Colombia, busca acercar a los jóvenes a la lectura de diferentes contenidos en soportes digitales. La aplicación cuenta, de momento, con una oferta de cerca de cuarenta recursos de diversos géneros literarios (romance, misterio, terror, fantasía), así como también de carácter histórico y biográfico.

Una de las novedades de la aplicación es la forma en la que presenta varios de los textos: fragmentos de conversaciones en formato de chat entre personajes de novelas. Este formato es una de las apuestas de la Biblioteca Nacional para atraer a los jóvenes a la lectura de obras completas.  

La aplicación, que busca modificar la percepción de que la lectura solamente está ligada a los libros, tuvo más de 1.500 descargas en sus primeros seis días y está disponible para todos los países de Iberoamérica.

Descarga la aplicación aquí: https://play.google.com/store/apps/details?id=co.ximil.bnc.readerapp&hl=es&source=androidapkdescargar.com