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 BÚSQUEDA AVANZADA

Mexico

El ISBN en Iberoamérica. Estado actual del sistema de registro y de las agencias de la región

 

Por: Diana Cifuentes Gómez  Yenny Chaverra

En la actualidad, el comercio mundial del libro se realiza en su mayoría mediante el uso del sistema ISBN (International Standard Book Number)[1] por ser un método rápido y eficiente. Tener una publicación sin ISBN implica estar por fuera del ámbito comercial del libro, ya que los pedidos y la distribución se gestionan esencialmente a través de este sistema. En su forma de código de barras puede ser leído electrónicamente, y ha logrado integrarse exitosamente dentro del funcionamiento de las plataformas de comercio electrónico, además de ser compatible con nuevos desarrollos tecnológicos orientados al comercio.

A pesar de haber pasado más de cincuenta años desde su creación, se trata de un sistema totalmente vigente que optimiza el manejo del registro bibliográfico, ahorra tiempo y costes de personal, permite diferenciar distintos formatos y ediciones de un libro, facilita la compilación y puesta al día de los directorios de comercio del libro y de las bases de datos bibliográficas, permite hacer seguimiento a la información de ventas y recibir pagos por préstamos de libros en aquellos países en donde existe una remuneración por el préstamo en bibliotecas públicas.

En Iberoamérica, el primer país en tener una agencia nacional ISBN fue España en el año 1972, tan solo dos años después de creada la norma internacional ISO, la cual estableció los principios y procedimientos para la numeración internacional normalizada para el libro. Le siguieron México (1977), Brasil (1978), Argentina (1982) y Colombia (1983), todos países con un buen grado de desarrollo del sector editorial y con una necesidad inminente del uso de un sistema para el comercio de su producción bibliográfica.

Posteriormente al establecimiento de las primeras agencias, el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe-CERLALC tuvo una responsabilidad importante en la expansión del sistema de gestión del ISBN en la región, con la realización de un fuerte trabajo de promoción del mismo. A partir de este ejercicio, países como Costa Rica, Venezuela, Ecuador y Portugal abrieron sus agencias en lo que restaba de los años ochenta y un último grupo –conformado por Uruguay, Cuba, Perú, Bolivia, Honduras, Panamá, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay y República Dominicana– creó sus respectivas agencias a lo largo de los años noventa. La institución se convirtió durante estas dos décadas en facilitadora de la implementación del sistema en la región a través del suministro de información y mediante la asesoría prestada en común acuerdo con la Agencia Internacional del ISBN.

La principal motivación para promocionar la creación de agencias fue el reconocimiento de que el ISBN era un mecanismo importante para la promoción y circulación nacional e internacional del libro y, por lo tanto, un factor de desarrollo de la industria editorial en la región (Rojas L. 1986). En este proceso CERLALC ha sido un interlocutor permanente entre las Agencias Nacionales y la Agencia Internacional. Otros aportes de la institución han tenido que ver con el desarrollo de programas de mejoramiento de la calidad de las bases de datos producidas por las agencias, la producción de documentos y realización de presentaciones en encuentros internacionales para lograr una estandarización de la información producida a nivel regional y mejorar su calidad y el desarrollo de software especializado para la gestión del ISBN.

El estudio que estamos realizando en este momento tiene como objetivo hacer un diagnóstico del estado actual de las agencias ISBN de la región y proponer mecanismos para su desarrollo en términos de la prestación de más y mejores servicios, acordes a las necesidades del sector editorial, pero también, a los perfiles, infraestructura y capacidad instalada de las agencias. También busca identificar cómo se pude brindar una mejor coordinación desde el CERLALC en términos de asistencia técnica y gestión interinstitucional con el sector privado y los gobiernos de Iberoamérica.

Comprende también la indagación de fuentes secundarias que brinde un panorama del estado actual de desarrollo de identificadores únicos tanto comerciales como bibliográficos que se están utilizando en diversos sectores (música, audiovisual), así como la identificación de objetos digitales en entornos digitales, como referencia de las nuevas perspectivas y retos del sector editorial. Igualmente, se realizará un ejercicio de benchmarking para evaluar los servicios que actualmente prestan otras agencias ISBN alrededor del mundo y su aplicabilidad al contexto iberoamericano.

Hoy la estructura operativa y financiera de las agencias iberoamericanas es bastante variada: mientras que en algunos países la asignación del identificador tiene costo, en otros es otorgado de manera gratuita. Está el caso de agencias que cuentan con sistemas digitales, en línea y automatizados desde la solicitud, pago y asignación, y otras que de acuerdo a su sector y por ciertas limitaciones de infraestructura tecnológica prestan el servicio con una asistencia más directa al usuario (atención telefónica, vía correo electrónico, de forma presencial). Algunas agencias son financiadas por el gobierno y otras por los gremios editoriales, unas cuentan con una planta de personal de dos empleados y otras llegan a tener hasta quince colaboradores en su equipo.

La cantidad de registros ISBN anuales asignados por las agencias varía entre los 200 que ha asignado la Agencia Nicaragüense del ISBN en los últimos 3 años, a los 85.973 títulos registrados en España en 2016, lo cual es un reflejo tanto del tamaño de sus sectores editoriales como de sus condiciones estructurales y operativas. De manera que un reto importante tanto para las Agencias como para el CERLALC es alinearse alrededor de unos intereses comunes –entendiendo la variedad, capacidades y alcance de las agencias– que permitan adelantar un trabajo conjunto para la generación de una mayor integración, que tenga como resultado una nivelación de las condiciones básicas de prestación del servicio, la transferencia permanente de capacidades tecnológicas y organizacionales, y la creación de proyectos conjuntos que generen beneficios para las agencias y redunden en la facilitación de la circulación del libro en la región y den respuesta a los nuevos retos de la industria editorial en la era digital.

[1] Un ISBN es un código normalizado internacional para libros (International Standard Book Number) que contiene 13 dígitos que corresponden a cinco elementos separados entre sí por un espacio o un guión: un prefijo que señala que el objeto identificado es un libro; un segundo elemento que identifica el país, región geográfica o área lingüística; un tercer elemento titular que corresponde al editor o sello editorial; un cuarto elemento de publicación que caracteriza la edición y el formato del título, y por último, un dígito de control que valida matemáticamente el resto del número (Agencia Internacional ISBN 2014).

 

Referencias

Agencia Internacional ISBN. Agencia Internacional ISBN ¿Qué es un ISBN? 2014. https://www.isbn-international.org/es/content/%C2%BFqu%C3%A9-es-un-isbn (último acceso: 23 de septiembre de 2017).

Agencia Internacional ISBN. Noticias. Septiembre 2015. https://www.isbn-international.org/es/content/standard-book-numbering-turns-50 (último acceso 3 de agosto de 2017).

Rojas L., Octavio G. El sistema ISBN en América Latina y el Caribe. Informe, Bogotá: CERLALC, 1986.

El CERLALC apoya el XIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil

 

En esta versión la ganadora fue la escritora italo-brasileña Marina Colasanti

El Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, otorgado anualmente por la Fundación SM, cuenta con el apoyo de cuatro instituciones culturales internacionales: UNESCO, IBBY, OEI y el CERLALC, con la colaboración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Este premio, que se entrega en reconocimiento a la trayectoria de un autor iberoamericano consagrado de libros para niños y jóvenes, es uno de los más importantes en el campo de la literatura para niños y jóvenes en Iberoamérica, está conformado por un representante de cada una de estas instituciones.

Entre los ganadores de las ediciones anteriores figuran escritores de la talla del español Jordi Sierra i Fabra, el colombiano Ivar Da Coll y la argentina María Teresa Andruetto.

Este año, la ganadora del premio es la escritora, artista plástica, periodista, publicista e ilustradora italo-brasileña Marina Colasanti. El galardón le será entregado  a la autora en el próximo mes de noviembre, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Además de escoger a uno de los miembros del jurado, el CERLALC apoya este premio, mediante el intenso trabajo que realiza en la región para promover entre sus países miembros el desarrollo de  políticas que fomenten la lectura en la primera infancia.

Colasanti, autora de unos 70 libros publicados en Brasil y el exterior, varios de ellos traducidos al español, consideró que los mayores retos de escribir para un público infantil y juvenil “están en cada palabra, en las ideas y en la manera de presentarlas, el arte es un reto constante y la literatura es el arte de la palabra”.

Recordó que ha escrito algunos libros que salen de experiencias, “pero son pocos”. Y añadió: “me gusta más el territorio de lo imaginario, de la metáfora, de lo simbólico, donde puede uno ir más hondo y tocar cosas tan delicadas”.

“No intento ir en búsqueda de lo que quieren leer los lectores, sino escribir lo que quiero y desear que ojalá les guste, no voy buscando lo que quieren leer, porque cuando les da uno a los niños lo que ellos quieren, es verdad que no les das nada, tan sólo distracción y diversión, pero no es mi tarea divertir, mi tarea es emocionar, hacer pensar y abrir interrogantes”.

Mencionó que ella ilustra sus libros por ser una tarea apasionante, “porque no hay ningún espacio entre el ilustrador y el autor del texto cuando es la misma persona, he conocido muchos ilustradores estupendos pero el diálogo de mis manos dibujantes con mi escritura, es lo mismo”.

Por su parte, Selene Tinco Flores, representante del CERLALC en el jurado, destacó el trabajo de la autora por la calidad literaria de su obra, expresada en el rico lenguaje poético, el elogio a la fantasía y el uso y dominio de lo simbólico, la relectura valorativa del cuento de hadas y la construcción de personajes profundos, bien consolidados y con un gran mundo interior.

Resaltó que la narradora y poeta obtuvo este premio por la universalidad de su obra, “su tránsito y dominio en diversos géneros literarios, y su inminente trayectoria como impulsora y defensora de los espacios propios de la literatura infantil y juvenil en Iberoamérica, así como su constante aportación a la formación de lectores”.

Explicó que para esta edición fueron postulados 20 autores, originarios de 10 países de Iberoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Portugal y Uruguay.

La ceremonia de entrega del premio, que está dotado con 30.000 dólares, será el próximo 28 de noviembre, a las 18:00 horas, en el salón 2 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

 

Foto tomada de @FILGuadalajara – Twitter

La Biblioteca Nacional de México, un Oasis para la lectura

 

Con más de 950 mil materiales de lectura en su acervo, la Biblioteca de México es uno de los recintos más importantes del país al atender a más de 600 mil usuarios cada año, no sólo con servicios de préstamo interno de libros y archivo hemerográfico, sino también con una amplia oferta cultural.

Son ya 71 años de historia de esta biblioteca que se asienta en lo que fuera la Real Fábrica de Tabacos de la Nueva España, después Parque General de Artillería en el siglo XIX, conocido oficialmente como La Ciudadela, donde tuvo lugar La Decena Trágica, el cuartelazo de las fuerzas antimaderistas en 1913.

Desde 1946, el inmueble de estilo neoclásico y ornato sobrio, funge como la Biblioteca de México que en un inicio tuvo 40 mil volúmenes. Con el paso del tiempo su acervo ha crecido hasta llegar a 950 mil materiales distribuidos en la sala general, los fondos especiales, el Fondo México, el Fondo Reservado y Hemeroteca Histórica.

En 2012 el recinto fue reinaugurado luego de una remodelación integral que incluyó la creación de las bibliotecas personales de Antonio Castro Leal, Alí Chumacero, Jaime García Terrés, José Luis Martínez, y Carlos Monsiváis; el Foro Polivalente Antonieta Rivas Mercado; la Sala infantil y Ludoteca; y la Sala para personas con discapacidad visual que cuenta con audiolibros y volúmenes en sistema Braille.

Además de la oferta editorial, la Biblioteca de México cuenta con una amplia gama de actividades culturales para todas las edades y gustos como son: ciclos de cine; talleres de lectura, escritura y de ajedrez, así como el de escritura en Braille; obras de teatro y hasta encuentros como el de poesía Diverso. Desbordando fronteras.

Sus visitantes también pueden jugar a Los Libros Perdidos, en donde tendrán que recorrer una ruta y seguir los pasos para encontrar y rescatar las publicaciones perdidas. También podrán visitar la exposición 100 años de una artista: Leonora Carrington, que estará abierta hasta el 9 de julio, y en la que tendrán la oportunidad de apreciar varias de sus pinturas y esculturas.

La Biblioteca de México tiene un horario de lunes a domingo, de 8:30 a 19:30 horas y está ubicada en Plaza de la Ciudadela Núm. 4, col. Centro, en la Ciudad de México.

Ya se puede aplicar al Premio Nacional de Artes y Literatura de México

 

¿Qué tienen en común Diego Rivera, Octavio Paz, Ángela Gurría, Juan Rulfo, Olga Costa, Margo Glantz, Alfonso Reyes, Elena Poniatowska, y Dolores Castro? Todos ellos, entre otras muchas grandes personalidades, han sido distinguidos con el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México.

A partir de 2016, este premio se escindió en el Premio Nacional de Ciencias y en el Premio Nacional de Artes y Literatura, que esta llevando a cabo la Secretaría de Cultura de México. El Premio Nacional de Artes y Literatura reconoce a personas, comunidades o grupos sociales que por sus producciones artísticas o trabajos creativos, docentes, de investigación o de divulgación, han contribuido a enriquecer el acervo cultural del país o el progreso de la lingüística y literatura, las bellas artes, la historia, las ciencias sociales, la filosofía y de las artes y tradiciones populares, así como de las expresiones artísticas en general.La convocatoria estará abierta hasta el próximo 7 de agosto y el premio se divide en cuatro campos:

I. Lingüística y Literatura;
II. Bellas Artes;
III. Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, y
IV. Artes y Tradiciones Populares

Más de 250 instituciones y agrupaciones que forman parte de la vida artística, académica, cultural y social de México pueden registrar candidaturas para el Premio Nacional de Artes y Literatura 2017; éstas serán evaluadas por un jurado especializado por cada campo de premiación, integrado por siete miembros.

Si quieres conocer más sobre la convocatoria al Premio Nacional de Artes y Literatura, consulta las bases en:
http://foncaenlinea.cultura.gob.mx/archivosbases/bases_pnal_2017_5157.pdf.

Libros y lecturas indígenas III: Libros cartoneros en lenguas indígenas

 

por: Edgardo Civallero

El movimiento sociocultural conocido como “editoriales cartoneras” nació con la aparición de la primera de estas editoriales, la ya célebre Eloísa Cartonera, en Buenos Aires en 2003. Aprovechando saberes y técnicas (sobre todo de encuadernación artesanal) puestos en práctica desde hacía décadas en toda América Latina, las editoriales cartoneras ―grupos de personas generalmente autoconvocadas― comenzaron a producir y a distribuir pequeñas tiradas de libros hechos a mano, comercializándolos a precios bajos en círculos limitados. En el proceso de creación se involucraron distintos actores, entre los que podían encontrarse determinados colectivos excluidos o en riesgo de exclusión socioeconómica. Originalmente, uno de los objetivos centrales de la propuesta era superar los estrictos límites del mercado editorial y hacer llegar la lectura ―en especial, aquellos contenidos difícilmente publicables desde una perspectiva meramente comercial― allí donde fuera más necesaria.

En la actualidad, las editoriales cartoneras latinoamericanas se cuentan por docenas, cada una con actividades y publicaciones que responden a un amplio (y a veces disímil) abanico de necesidades, intereses y perspectivas. A pesar de compartir denominación y técnicas de trabajo, las cartoneras no siempre comparten principios: alguna de ellas no han hecho más que aprovecharse de la idea y cooptarla, convirtiéndose en una compañía tradicional.

cartonera 1

Los libros cartoneros son productos relativamente sencillos en cuanto a estructura y producción. Sus páginas se imprimen o fotocopian (o incluso se escriben a mano) y luego se cosen o grapan. La “tripa” resultante se encuaderna entre dos tapas de cartón, que se realizan recuperando cajas de la basura (obtenidas de la calle directamente o a través de recolectores o “cartoneros”), limpiándolas y cortándolas a la medida. Las cubiertas y algunas secciones del interior del volumen se componen, ilustran y pintan a mano, combinando distintas técnicas artísticas (acuarela, gouache, témpera, entintado, collage, stencil, etiquetado, esgrafiado, grabado); los resultados son muy variables, y van desde tapas de cartón “en crudo” hasta pequeñas obras de arte. En la portada se coloca la información esencial: título, autor, editorial, fecha y, generalmente, alguna mención a los derechos y condiciones de distribución y uso. Los ejemplares suelen ser distintos entre sí, lo cual ha llevado a que algunos compradores los consideren “piezas únicas” y los traten como tales, convirtiéndolos en un bien de consumo elitista, para coleccionistas.

Tras revisar sus tres lustros de historia, varios analistas han señalado las muchas posibilidades ―potenciales y reales― del libro cartonero como herramienta de transformación: una herramienta libre, abierta y de base, capaz de provocar un cambio real y necesario. Pues el libro cartonero puede ser producido, mantenido y gestionado por sus propios impulsores, puede transmitirse y replicarse a costos relativamente bajos y de forma más o menos sencilla, y puede poner verdaderamente en entredicho y en jaque a algunas de las estructuras impuestas por el mercado o la cultura dominante.

En el marco de una sociedad que se mueve a ritmo de estadísticas y sondeos y en donde el credo capitalista preconiza que no se haga nada que no sea rentable y genere beneficios económicos, la elaboración de libros cartoneros llama la atención e invita a aminorar el paso y a detener, aunque solo sea un instante, la mirada. Pero el interés que provoca no proviene solo, ni fundamentalmente, de su intento de desacralizar el libro y arrancarlo de las manos del mercado, las compañías multinacionales, los autores e ilustradores “consagrados” y las políticas de copyright: eso lo llevan haciendo muchísimas editoriales independientes y “alternativas” desde hace décadas (a veces mucho más exitosamente, por cierto). Tampoco tiene demasiado de asombroso el hecho de que se reutilicen desechos de forma imaginativa ―e incluso artística― o se intenten “popularizar” y “democratizar” ciertas producciones y expresiones culturales: también es algo en lo que muchos colectivos llevan tiempo trabajando, con resultados verdaderamente notables. El trabajo cartonero resulta llamativo porque suma a todo lo anterior el simple y desinteresado do-it-yourself: salvo excepciones, los libros son obra de gente con perfiles muy dispares, que dedica su tiempo y sus ganas a hacer algo creativo con sus propias manos y los escasos elementos disponibles, de forma horizontal, cooperativa y comunitaria, sin ninguna intención a priori de obtener un beneficio económico a cambio y, generalmente, con algún tipo de motivación que va más allá de lo estético y se acerca a lo social (o viceversa).

En América Latinacartoneros 4, la creación sistemática y planificada de libros cartoneros dentro del sistema escolar, sobre todo en escuelas ubicadas en barriadas periurbanas y áreas rurales, podría complementar los materiales didácticos (p. ej. de aprendizaje y práctica de la lectoescritura) utilizados en las aulas, generalmente escasos y costosos. La misma acción puede desarrollarse dentro de redes de bibliotecas públicas, populares y rurales, siempre necesitadas de nuevos materiales con los que renovar, enriquecer o incluso crear sus colecciones. Por su parte, muchas sociedades originarias y minorías étnicas o lingüísticas podrían beneficiarse enormemente de este tipo de proyectos, dado que sus materiales escritos son escasamente publicados y, cuando lo son, suelen ser gestionados por actores externos como meros documentos de interés antropológico.

En comunidades indígenas, ya sean urbanas o rurales, los libros cartoneros podrían convertirse en una herramienta extremadamente útil. Podrían emplearse para apoyar la alfabetización en distintas lenguas originarias, produciendo materiales básicos de lectoescritura escolares o bibliotecarios (selecciones de narraciones, abecedarios y silabarios, prácticas de lectura, gramáticas). Por otro lado, resultarían adecuados como soportes sobre los que recuperar y con los que difundir fragmentos concretos de su cultura (p. ej. su tradición oral). Los dos puntos anteriores podrían combinarse: las recolecciones de tradición oral pueden plasmarse sobre libros cartoneros que se empleen en clase como material didáctico. Finalmente, las sociedades originarias pueden utilizarlos para darle visibilidad tanto a su situación actual como a sus modernos exponentes literarios y culturales.

Hasta el momento, las experiencias de uso de libros cartoneros dentro de comunidades indígenas se han visto limitadas a algunos proyectos escolares puntuales en México (véase Olarte y Zacarías, 2014). Comparativamente, ha habido algunas más en el ámbito de la publicación de expresiones literarias aborígenes contemporáneas, en idiomas nativos o no, fuera de las comunidades.

Una de las primeras editoriales cartoneras en publicar libros en lenguas indígenas fue la argentina Ñasaindy Cartonera Editorial (“luz de luna”, en guaraní), ubicada en la provincia de Formosa y nacida en agosto de 2009. Ñasaindy publicó los trabajos del poeta Víctor Ramírez, del pueblo Qom del noreste de Argentina.

Cartonazo Editores, una propuesta de los alumnos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aparecida en Lima (Perú) en 2013, ha realizado talleres de elaboración de libros cartoneros como “Yoshin Koshki” en la comunidad de Cantagallo, en la propia Lima. Allí residen numerosísimos migrantes del pueblo Shipibo-Conibo, desplazados desde sus territorios originarios en las áreas selváticas del oriente del país.

cartoneros 2

Un proyecto potencialmente interesante es el de Qinti Qartunira, una cartonera vinculada al pueblo Kichwa-Lamista del departamento de San Martín, en la Alta Amazonia peruana, cuyo nombre se traduce como “Cartonera Colibrí”. Fue creada en 2011, con el apoyo de Sarita Cartonera (una de las primeras y más influyentes editoras cartoneras peruanas) y del Consejo Étnico de Jóvenes Kichwa de la Amazonía (CEJOKAM), y tiene una de sus sedes en la comunidad de Kawana Ampi Urku Las Palmeras. Los libros se hacen con tapas de cartón que no se decoran directamente, sino que se cubren con lona o con tejido de algodón que luego se pinta o se borda con semillas. Se trata de una propuesta en la que participan muchos observadores externos (especialmente antropólogos extranjeros) y que, de momento, solo ha publicado textos sobre la lengua quechua.

En Venezuela, Dirtsa Cartonera, fundada en Maracay en 2014, incluye en sus fondos una colección de poesía indígena. Y en México, el trabajo de Iguanazul Cartonera recoge textos producidos por autores nativos y los publica en los idiomas originarios de aquel país y en castellano.

La propuesta de creación, utilización y aprovechamiento de libros cartoneros en ámbitos indígenas no implica que se desestime la producción de libros y otros materiales en lenguas aborígenes por parte de editoriales del mainstream y de instancias oficiales (p. ej. gubernamentales). Deben continuarse los reclamos para que se normalice la elaboración, publicación y distribución de documentos educativos, artísticos o de ocio, que recojan las culturas nativas latinoamericanas, especialmente a través de sus propios códigos lingüísticos.

De más está decir que los libros cartoneros no son una solución definitiva para los numerosos problemas a los que se enfrentan las sociedades originarias latinoamericanas en el ámbito educativo, sociocultural e identitario. Aún así, pueden considerarse como una propuesta que ayude a llenar vacíos y paliar ausencias temporalmente y, ya de paso, que permita a los usuarios/destinatarios de esos textos aprender a identificar sus necesidades, pensar soluciones posibles y factibles, enfrentarse a dificultades y barreras, imaginar formatos a través de los cuales recuperar, expresar y difundir sus culturas y sus lenguas dentro y fuera de sus sociedades, y conocer el proceso de diseño y producción de uno de esos formatos, el más habitual en la actualidad: el libro.

Lecturas

Civallero, Edgardo (2015). Libros cartoneros: olvidos y posibilidades. [En línea].

Olarte Tiburcio, Eleuterio; Zacarías Candelario, Juana (2014). Libro cartonero: una alternativa para la integración a la cultura escrita en lengua indígena. Correo del Maestro, 223, diciembre. [en línea].

 

 

Biblioteca Nacional de Perú expone en el “Primer Coloquio de Difusión y Preservación de Fondos Antiguos”

 

La Biblioteca Nacional del Perú (BNP) participa en el Primer Coloquio Difusión y Preservación de Fondos Antiguos “El arte de inmortalizar la Memoria Histórica”, organizado por la Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México  y la Escuela Nacional de Restauración, Conservación y Museografía (ENCRyM) “Manuel del Castillo Negrete”.

El objetivo de este evento, que se realizará 6 y 7 de abril, busca concientizar a los participantes sobre la trascendencia de conservar, preservar y difundir la riqueza del patrimonio bibliográfico y documental, y que el impacto del patrimonio solo se potenciará en la medida en que la sociedad conozca y valore su historiedad cultural.

Gerardo Trillo Auqui, Director de Centro de Servicios Bibliotecarios Especializados  de la BNP, participó ayer, 6 de abril, en esta actividad académica con la exposición de Valoración de la colección Raúl Porras Barnechea en la Biblioteca Nacional del Perú: Una propuesta de tasación.

Luego, el representante de la BNP realizará ante los presentes un Curso-Taller de tasación y valorización del libro antiguo: El enfoque mixto.

Este coloquio internacional que reúne a bibliotecólogos, historiadores, estudiantes y docentes, se presenta como un espacio académico, con una visión global y multidisciplinaria, fundamentado en las distintas teorías y prácticas de diferentes áreas del conocimiento.

México y El Salvador firman convenio de cooperación en materia de derechos de autor

 

Por: Alejandro Vega Vega

El 29 de marzo de 2017, se firmó el Convenio de Cooperación en materia de Derecho de Autor y Derechos Conexos, mediante el cual el Instituto Nacional de Derechos de Autor de México (INDAUTOR) asesorará en materia de derechos de autor y derechos conexos al Centro Nacional de Registros de El Salvador. Estableciendo acciones como talleres, cursos y seminarios, así como también el intercambio de personal de ambas instituciones para la realización de tareas conjuntas de difusión y promoción de los derechos de autor.

Manuel Guerra Zambrano, director general de INDAUTOR, mencionó que la incorporación de la institución a la Secretaría de Cultura ha sido muy beneficiosa,  al haber logrado incrementar el número de registros de un 15 a 20%, registrando cerca de 54.000 obras, puesto que en años anteriores los registros oscilaban entre los 46.000. Señalando que la mayor cantidad de obras registradas comprenden las composiciones musicales, literarias y de software.

Del mismo modo destacó como la sobresaliente estructura metodológica de la legislación mexicana la ha convertido en un referente internacional en la materia, teniendo presente prácticas como el servicio de la oficina “Expressautor”, la cual entrega certificados de registro de obras el mismo día en que se solicita, igualmente cuentan con un mecanismo de gran utilidad como lo son las Juntas de Avenencia para la solución de conflictos de derecho de autor habiéndose realizado exitosamente en el último año cerca de 2.200 juntas.   

El objetivo del convenio es el fomento del derecho de autor y sus derechos conexos en las legislaciones y acuerdos celebrados por México y con ello brindar asistencia y cooperación a los demás países de Latinoamérica que lo soliciten, buscando ampliar su cooperación a lugares como Europa o Asia. 

Por su parte Antonio Canales, director del Centro Nacional de Registros del Salvador celebró la firma del acuerdo entre los dos países reconociendo el trabajo de varios meses que será de muy beneficioso para su país, dada su larga experiencia en propiedad intelectual y derecho de autor.

Secretaría de Cultura de México desarrolla nuevos ejes de trabajo para ampliar la cobertura de arte y cultura con diversidad e inclusión

 

La Secretaría de Cultura de México desarrollará durante 2017 y 2018 cuatro ejes de trabajo con el objetivo de ampliar los beneficios del arte y la cultura con diversidad, inclusión y pluralidad. Los ejes son, Cultura: un derecho con libertad; Desarrollo cultural con sentido social; Cultura y conocimiento; y México para el mundo.

La titular de Cultura del Gobierno de la República, María Cristina García Cepeda, dio a conocer este martes 21 de marzo las Líneas de Trabajo de la dependencia que encabeza con el fin de contribuir al desarrollo integral del México, mediante la aplicación de programas culturales que reforzarán el compromiso para que el mayor número de mexicanos tengan acceso al arte y la cultura.

La secretaria de Cultura dijo que para alcanzar el beneficio de cada uno de los programas de la institución se propusieron como premisas: la diversidad, inclusión, pluralidad y respeto a la libertad de creación; impulsar la participación activa de sectores público, privado y social en los diversos programas culturales, e impulsar proyectos dirigidos a niños, niñas y jóvenes.

Destacó que estas premisas tienen como intención primordial optimizar recursos, racionalizar el gasto, aprovechar sinergias, utilizar plenamente la infraestructura, y el efectivo trabajo transversal.

Asimismo agregó que se apoyará la igualdad de género; además de preservar, estudiar y divulgar el patrimonio de México y las lenguas indígenas; estimular el sentido de pertenencia de los ciudadanos en torno del patrimonio cultural, e insertar los programas y acciones en la agenda digital.