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 BÚSQUEDA AVANZADA

Mexico

La Biblioteca Nacional de México, un Oasis para la lectura

 

Con más de 950 mil materiales de lectura en su acervo, la Biblioteca de México es uno de los recintos más importantes del país al atender a más de 600 mil usuarios cada año, no sólo con servicios de préstamo interno de libros y archivo hemerográfico, sino también con una amplia oferta cultural.

Son ya 71 años de historia de esta biblioteca que se asienta en lo que fuera la Real Fábrica de Tabacos de la Nueva España, después Parque General de Artillería en el siglo XIX, conocido oficialmente como La Ciudadela, donde tuvo lugar La Decena Trágica, el cuartelazo de las fuerzas antimaderistas en 1913.

Desde 1946, el inmueble de estilo neoclásico y ornato sobrio, funge como la Biblioteca de México que en un inicio tuvo 40 mil volúmenes. Con el paso del tiempo su acervo ha crecido hasta llegar a 950 mil materiales distribuidos en la sala general, los fondos especiales, el Fondo México, el Fondo Reservado y Hemeroteca Histórica.

En 2012 el recinto fue reinaugurado luego de una remodelación integral que incluyó la creación de las bibliotecas personales de Antonio Castro Leal, Alí Chumacero, Jaime García Terrés, José Luis Martínez, y Carlos Monsiváis; el Foro Polivalente Antonieta Rivas Mercado; la Sala infantil y Ludoteca; y la Sala para personas con discapacidad visual que cuenta con audiolibros y volúmenes en sistema Braille.

Además de la oferta editorial, la Biblioteca de México cuenta con una amplia gama de actividades culturales para todas las edades y gustos como son: ciclos de cine; talleres de lectura, escritura y de ajedrez, así como el de escritura en Braille; obras de teatro y hasta encuentros como el de poesía Diverso. Desbordando fronteras.

Sus visitantes también pueden jugar a Los Libros Perdidos, en donde tendrán que recorrer una ruta y seguir los pasos para encontrar y rescatar las publicaciones perdidas. También podrán visitar la exposición 100 años de una artista: Leonora Carrington, que estará abierta hasta el 9 de julio, y en la que tendrán la oportunidad de apreciar varias de sus pinturas y esculturas.

La Biblioteca de México tiene un horario de lunes a domingo, de 8:30 a 19:30 horas y está ubicada en Plaza de la Ciudadela Núm. 4, col. Centro, en la Ciudad de México.

Ya se puede aplicar al Premio Nacional de Artes y Literatura de México

 

¿Qué tienen en común Diego Rivera, Octavio Paz, Ángela Gurría, Juan Rulfo, Olga Costa, Margo Glantz, Alfonso Reyes, Elena Poniatowska, y Dolores Castro? Todos ellos, entre otras muchas grandes personalidades, han sido distinguidos con el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México.

A partir de 2016, este premio se escindió en el Premio Nacional de Ciencias y en el Premio Nacional de Artes y Literatura, que esta llevando a cabo la Secretaría de Cultura de México. El Premio Nacional de Artes y Literatura reconoce a personas, comunidades o grupos sociales que por sus producciones artísticas o trabajos creativos, docentes, de investigación o de divulgación, han contribuido a enriquecer el acervo cultural del país o el progreso de la lingüística y literatura, las bellas artes, la historia, las ciencias sociales, la filosofía y de las artes y tradiciones populares, así como de las expresiones artísticas en general.La convocatoria estará abierta hasta el próximo 7 de agosto y el premio se divide en cuatro campos:

I. Lingüística y Literatura;
II. Bellas Artes;
III. Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, y
IV. Artes y Tradiciones Populares

Más de 250 instituciones y agrupaciones que forman parte de la vida artística, académica, cultural y social de México pueden registrar candidaturas para el Premio Nacional de Artes y Literatura 2017; éstas serán evaluadas por un jurado especializado por cada campo de premiación, integrado por siete miembros.

Si quieres conocer más sobre la convocatoria al Premio Nacional de Artes y Literatura, consulta las bases en:
http://foncaenlinea.cultura.gob.mx/archivosbases/bases_pnal_2017_5157.pdf.

Libros y lecturas indígenas III: Libros cartoneros en lenguas indígenas

 

por: Edgardo Civallero

El movimiento sociocultural conocido como “editoriales cartoneras” nació con la aparición de la primera de estas editoriales, la ya célebre Eloísa Cartonera, en Buenos Aires en 2003. Aprovechando saberes y técnicas (sobre todo de encuadernación artesanal) puestos en práctica desde hacía décadas en toda América Latina, las editoriales cartoneras ―grupos de personas generalmente autoconvocadas― comenzaron a producir y a distribuir pequeñas tiradas de libros hechos a mano, comercializándolos a precios bajos en círculos limitados. En el proceso de creación se involucraron distintos actores, entre los que podían encontrarse determinados colectivos excluidos o en riesgo de exclusión socioeconómica. Originalmente, uno de los objetivos centrales de la propuesta era superar los estrictos límites del mercado editorial y hacer llegar la lectura ―en especial, aquellos contenidos difícilmente publicables desde una perspectiva meramente comercial― allí donde fuera más necesaria.

En la actualidad, las editoriales cartoneras latinoamericanas se cuentan por docenas, cada una con actividades y publicaciones que responden a un amplio (y a veces disímil) abanico de necesidades, intereses y perspectivas. A pesar de compartir denominación y técnicas de trabajo, las cartoneras no siempre comparten principios: alguna de ellas no han hecho más que aprovecharse de la idea y cooptarla, convirtiéndose en una compañía tradicional.

cartonera 1

Los libros cartoneros son productos relativamente sencillos en cuanto a estructura y producción. Sus páginas se imprimen o fotocopian (o incluso se escriben a mano) y luego se cosen o grapan. La “tripa” resultante se encuaderna entre dos tapas de cartón, que se realizan recuperando cajas de la basura (obtenidas de la calle directamente o a través de recolectores o “cartoneros”), limpiándolas y cortándolas a la medida. Las cubiertas y algunas secciones del interior del volumen se componen, ilustran y pintan a mano, combinando distintas técnicas artísticas (acuarela, gouache, témpera, entintado, collage, stencil, etiquetado, esgrafiado, grabado); los resultados son muy variables, y van desde tapas de cartón “en crudo” hasta pequeñas obras de arte. En la portada se coloca la información esencial: título, autor, editorial, fecha y, generalmente, alguna mención a los derechos y condiciones de distribución y uso. Los ejemplares suelen ser distintos entre sí, lo cual ha llevado a que algunos compradores los consideren “piezas únicas” y los traten como tales, convirtiéndolos en un bien de consumo elitista, para coleccionistas.

Tras revisar sus tres lustros de historia, varios analistas han señalado las muchas posibilidades ―potenciales y reales― del libro cartonero como herramienta de transformación: una herramienta libre, abierta y de base, capaz de provocar un cambio real y necesario. Pues el libro cartonero puede ser producido, mantenido y gestionado por sus propios impulsores, puede transmitirse y replicarse a costos relativamente bajos y de forma más o menos sencilla, y puede poner verdaderamente en entredicho y en jaque a algunas de las estructuras impuestas por el mercado o la cultura dominante.

En el marco de una sociedad que se mueve a ritmo de estadísticas y sondeos y en donde el credo capitalista preconiza que no se haga nada que no sea rentable y genere beneficios económicos, la elaboración de libros cartoneros llama la atención e invita a aminorar el paso y a detener, aunque solo sea un instante, la mirada. Pero el interés que provoca no proviene solo, ni fundamentalmente, de su intento de desacralizar el libro y arrancarlo de las manos del mercado, las compañías multinacionales, los autores e ilustradores “consagrados” y las políticas de copyright: eso lo llevan haciendo muchísimas editoriales independientes y “alternativas” desde hace décadas (a veces mucho más exitosamente, por cierto). Tampoco tiene demasiado de asombroso el hecho de que se reutilicen desechos de forma imaginativa ―e incluso artística― o se intenten “popularizar” y “democratizar” ciertas producciones y expresiones culturales: también es algo en lo que muchos colectivos llevan tiempo trabajando, con resultados verdaderamente notables. El trabajo cartonero resulta llamativo porque suma a todo lo anterior el simple y desinteresado do-it-yourself: salvo excepciones, los libros son obra de gente con perfiles muy dispares, que dedica su tiempo y sus ganas a hacer algo creativo con sus propias manos y los escasos elementos disponibles, de forma horizontal, cooperativa y comunitaria, sin ninguna intención a priori de obtener un beneficio económico a cambio y, generalmente, con algún tipo de motivación que va más allá de lo estético y se acerca a lo social (o viceversa).

En América Latinacartoneros 4, la creación sistemática y planificada de libros cartoneros dentro del sistema escolar, sobre todo en escuelas ubicadas en barriadas periurbanas y áreas rurales, podría complementar los materiales didácticos (p. ej. de aprendizaje y práctica de la lectoescritura) utilizados en las aulas, generalmente escasos y costosos. La misma acción puede desarrollarse dentro de redes de bibliotecas públicas, populares y rurales, siempre necesitadas de nuevos materiales con los que renovar, enriquecer o incluso crear sus colecciones. Por su parte, muchas sociedades originarias y minorías étnicas o lingüísticas podrían beneficiarse enormemente de este tipo de proyectos, dado que sus materiales escritos son escasamente publicados y, cuando lo son, suelen ser gestionados por actores externos como meros documentos de interés antropológico.

En comunidades indígenas, ya sean urbanas o rurales, los libros cartoneros podrían convertirse en una herramienta extremadamente útil. Podrían emplearse para apoyar la alfabetización en distintas lenguas originarias, produciendo materiales básicos de lectoescritura escolares o bibliotecarios (selecciones de narraciones, abecedarios y silabarios, prácticas de lectura, gramáticas). Por otro lado, resultarían adecuados como soportes sobre los que recuperar y con los que difundir fragmentos concretos de su cultura (p. ej. su tradición oral). Los dos puntos anteriores podrían combinarse: las recolecciones de tradición oral pueden plasmarse sobre libros cartoneros que se empleen en clase como material didáctico. Finalmente, las sociedades originarias pueden utilizarlos para darle visibilidad tanto a su situación actual como a sus modernos exponentes literarios y culturales.

Hasta el momento, las experiencias de uso de libros cartoneros dentro de comunidades indígenas se han visto limitadas a algunos proyectos escolares puntuales en México (véase Olarte y Zacarías, 2014). Comparativamente, ha habido algunas más en el ámbito de la publicación de expresiones literarias aborígenes contemporáneas, en idiomas nativos o no, fuera de las comunidades.

Una de las primeras editoriales cartoneras en publicar libros en lenguas indígenas fue la argentina Ñasaindy Cartonera Editorial (“luz de luna”, en guaraní), ubicada en la provincia de Formosa y nacida en agosto de 2009. Ñasaindy publicó los trabajos del poeta Víctor Ramírez, del pueblo Qom del noreste de Argentina.

Cartonazo Editores, una propuesta de los alumnos de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aparecida en Lima (Perú) en 2013, ha realizado talleres de elaboración de libros cartoneros como “Yoshin Koshki” en la comunidad de Cantagallo, en la propia Lima. Allí residen numerosísimos migrantes del pueblo Shipibo-Conibo, desplazados desde sus territorios originarios en las áreas selváticas del oriente del país.

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Un proyecto potencialmente interesante es el de Qinti Qartunira, una cartonera vinculada al pueblo Kichwa-Lamista del departamento de San Martín, en la Alta Amazonia peruana, cuyo nombre se traduce como “Cartonera Colibrí”. Fue creada en 2011, con el apoyo de Sarita Cartonera (una de las primeras y más influyentes editoras cartoneras peruanas) y del Consejo Étnico de Jóvenes Kichwa de la Amazonía (CEJOKAM), y tiene una de sus sedes en la comunidad de Kawana Ampi Urku Las Palmeras. Los libros se hacen con tapas de cartón que no se decoran directamente, sino que se cubren con lona o con tejido de algodón que luego se pinta o se borda con semillas. Se trata de una propuesta en la que participan muchos observadores externos (especialmente antropólogos extranjeros) y que, de momento, solo ha publicado textos sobre la lengua quechua.

En Venezuela, Dirtsa Cartonera, fundada en Maracay en 2014, incluye en sus fondos una colección de poesía indígena. Y en México, el trabajo de Iguanazul Cartonera recoge textos producidos por autores nativos y los publica en los idiomas originarios de aquel país y en castellano.

La propuesta de creación, utilización y aprovechamiento de libros cartoneros en ámbitos indígenas no implica que se desestime la producción de libros y otros materiales en lenguas aborígenes por parte de editoriales del mainstream y de instancias oficiales (p. ej. gubernamentales). Deben continuarse los reclamos para que se normalice la elaboración, publicación y distribución de documentos educativos, artísticos o de ocio, que recojan las culturas nativas latinoamericanas, especialmente a través de sus propios códigos lingüísticos.

De más está decir que los libros cartoneros no son una solución definitiva para los numerosos problemas a los que se enfrentan las sociedades originarias latinoamericanas en el ámbito educativo, sociocultural e identitario. Aún así, pueden considerarse como una propuesta que ayude a llenar vacíos y paliar ausencias temporalmente y, ya de paso, que permita a los usuarios/destinatarios de esos textos aprender a identificar sus necesidades, pensar soluciones posibles y factibles, enfrentarse a dificultades y barreras, imaginar formatos a través de los cuales recuperar, expresar y difundir sus culturas y sus lenguas dentro y fuera de sus sociedades, y conocer el proceso de diseño y producción de uno de esos formatos, el más habitual en la actualidad: el libro.

Lecturas

Civallero, Edgardo (2015). Libros cartoneros: olvidos y posibilidades. [En línea].

Olarte Tiburcio, Eleuterio; Zacarías Candelario, Juana (2014). Libro cartonero: una alternativa para la integración a la cultura escrita en lengua indígena. Correo del Maestro, 223, diciembre. [en línea].

 

 

Biblioteca Nacional de Perú expone en el “Primer Coloquio de Difusión y Preservación de Fondos Antiguos”

 

La Biblioteca Nacional del Perú (BNP) participa en el Primer Coloquio Difusión y Preservación de Fondos Antiguos “El arte de inmortalizar la Memoria Histórica”, organizado por la Dirección General de Bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México  y la Escuela Nacional de Restauración, Conservación y Museografía (ENCRyM) “Manuel del Castillo Negrete”.

El objetivo de este evento, que se realizará 6 y 7 de abril, busca concientizar a los participantes sobre la trascendencia de conservar, preservar y difundir la riqueza del patrimonio bibliográfico y documental, y que el impacto del patrimonio solo se potenciará en la medida en que la sociedad conozca y valore su historiedad cultural.

Gerardo Trillo Auqui, Director de Centro de Servicios Bibliotecarios Especializados  de la BNP, participó ayer, 6 de abril, en esta actividad académica con la exposición de Valoración de la colección Raúl Porras Barnechea en la Biblioteca Nacional del Perú: Una propuesta de tasación.

Luego, el representante de la BNP realizará ante los presentes un Curso-Taller de tasación y valorización del libro antiguo: El enfoque mixto.

Este coloquio internacional que reúne a bibliotecólogos, historiadores, estudiantes y docentes, se presenta como un espacio académico, con una visión global y multidisciplinaria, fundamentado en las distintas teorías y prácticas de diferentes áreas del conocimiento.

México y El Salvador firman convenio de cooperación en materia de derechos de autor

 

Por: Alejandro Vega Vega

El 29 de marzo de 2017, se firmó el Convenio de Cooperación en materia de Derecho de Autor y Derechos Conexos, mediante el cual el Instituto Nacional de Derechos de Autor de México (INDAUTOR) asesorará en materia de derechos de autor y derechos conexos al Centro Nacional de Registros de El Salvador. Estableciendo acciones como talleres, cursos y seminarios, así como también el intercambio de personal de ambas instituciones para la realización de tareas conjuntas de difusión y promoción de los derechos de autor.

Manuel Guerra Zambrano, director general de INDAUTOR, mencionó que la incorporación de la institución a la Secretaría de Cultura ha sido muy beneficiosa,  al haber logrado incrementar el número de registros de un 15 a 20%, registrando cerca de 54.000 obras, puesto que en años anteriores los registros oscilaban entre los 46.000. Señalando que la mayor cantidad de obras registradas comprenden las composiciones musicales, literarias y de software.

Del mismo modo destacó como la sobresaliente estructura metodológica de la legislación mexicana la ha convertido en un referente internacional en la materia, teniendo presente prácticas como el servicio de la oficina “Expressautor”, la cual entrega certificados de registro de obras el mismo día en que se solicita, igualmente cuentan con un mecanismo de gran utilidad como lo son las Juntas de Avenencia para la solución de conflictos de derecho de autor habiéndose realizado exitosamente en el último año cerca de 2.200 juntas.   

El objetivo del convenio es el fomento del derecho de autor y sus derechos conexos en las legislaciones y acuerdos celebrados por México y con ello brindar asistencia y cooperación a los demás países de Latinoamérica que lo soliciten, buscando ampliar su cooperación a lugares como Europa o Asia. 

Por su parte Antonio Canales, director del Centro Nacional de Registros del Salvador celebró la firma del acuerdo entre los dos países reconociendo el trabajo de varios meses que será de muy beneficioso para su país, dada su larga experiencia en propiedad intelectual y derecho de autor.

Secretaría de Cultura de México desarrolla nuevos ejes de trabajo para ampliar la cobertura de arte y cultura con diversidad e inclusión

 

La Secretaría de Cultura de México desarrollará durante 2017 y 2018 cuatro ejes de trabajo con el objetivo de ampliar los beneficios del arte y la cultura con diversidad, inclusión y pluralidad. Los ejes son, Cultura: un derecho con libertad; Desarrollo cultural con sentido social; Cultura y conocimiento; y México para el mundo.

La titular de Cultura del Gobierno de la República, María Cristina García Cepeda, dio a conocer este martes 21 de marzo las Líneas de Trabajo de la dependencia que encabeza con el fin de contribuir al desarrollo integral del México, mediante la aplicación de programas culturales que reforzarán el compromiso para que el mayor número de mexicanos tengan acceso al arte y la cultura.

La secretaria de Cultura dijo que para alcanzar el beneficio de cada uno de los programas de la institución se propusieron como premisas: la diversidad, inclusión, pluralidad y respeto a la libertad de creación; impulsar la participación activa de sectores público, privado y social en los diversos programas culturales, e impulsar proyectos dirigidos a niños, niñas y jóvenes.

Destacó que estas premisas tienen como intención primordial optimizar recursos, racionalizar el gasto, aprovechar sinergias, utilizar plenamente la infraestructura, y el efectivo trabajo transversal.

Asimismo agregó que se apoyará la igualdad de género; además de preservar, estudiar y divulgar el patrimonio de México y las lenguas indígenas; estimular el sentido de pertenencia de los ciudadanos en torno del patrimonio cultural, e insertar los programas y acciones en la agenda digital.

 

Inicia la 38ª Feria Internacional del libro del Palacio de Minería, Ciudad de México

 

El pasado jueves se inauguró en Ciudad de México la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería. (FILPM) Con un programa de casi un millar y medio de presentaciones editoriales, charlas, talleres y lecturas, la edición 38 de esta feria abrió las puertas del Palacio de Minería,  monumento del siglo XVIII ubicado en el corazón mismo de la ciudad, que continuarán abiertas hasta el 6 de marzo.

Enrique Graue, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó que estimular el hábito de la lectura debe ser una meta común: “del Estado, de las fuerzas políticas, de las instituciones educativas, por supuesto de las empresas editoriales y de las organizaciones de la sociedad civil. La feria Internacional del libro del Palacio de Minería, que hoy inauguramos es un esfuerzo vigoroso en esta dirección de la Universidad de la Nación que ha promovido y celebrado año tras año. (…) La feria es una fiesta de libertad, de letras y de inteligencia. Es una oportunidad para mejorarnos como Nación.”

María Cristina García Cepeda, titular de la Secretaría de Cultura federal, mencionó que la dependencia a su cargo traerá al encuentro “títulos de su catálogo histórico, que permiten a los jóvenes conocer parte de su patrimonio cultural”, junto a un panorama extenso de jóvenes autores.

En su discurso, Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, definió al encuentro editorial como un referente en la vida cultural en el país por su impulso al gusto por la lectura y la cultura.

En el acto de inicio, también participaron el Francisco Domínguez Servién, gobernador de Querétaro; Enrique Fernández Fassnacht, director general del Instituto Politécnico Nacional; Jaime Valls Esponda, secretario ejecutivo de la ANUIES, Paulina Aguado Romero, titular de la Secretaría de Cultura de Querétaro, Fernando Macotela Vargas, director de la FILPM, y Carlos Agustín Escalante, director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Chihuahua, México, fue sede del Congreso Regional “La atención educativa a la primera infancia indígena y migrante”

 

Del 13 al 16 de febrero la ciudad de Chihuahua fue sede del Congreso Regional Noroeste “La atención educativa a la primera infancia indígena y migrante”, en el que docentes y funcionarios de los estados de Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Baja California y Baja California Sur, compartieron sus propuestas y experiencias para mejorar la atención a los niños y niñas indígenas y migrantes. El congreso tuvo como tema central el enfoque de derechos y adquisición de la lengua oral y escrita en contextos de diversidad.

El encuentro, organizado por la Secretaría de Educación y Deporte a través del Programa para la Inclusión y Equidad Educativa, así como por la Dirección General de Educación Indígena de la Secretaría de Educación Pública, tuvo lugar en el Centro de Convenciones y Exposiciones de la Ciudad. El objetivo general fue fortalecer la coordinación nacional y regional en materia educativa priorizando el acompañamiento docente, la equidad e inclusión educativa, mediante el desarrollo de competencias para la atención educativa de la primera infancia indígena y migrante desde un enfoque de derechos y con énfasis en la adquisición de la lengua oral y escrita.

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En el evento inaugural el subsecretario de Planeación y Evaluación de la Secretaría de Educación y Deporte, Carlos González Herrera, dio la bienvenida a los representantes de los diferentes estados de la región noroeste de México, además señaló que la justicia social y la inclusión para indígenas y migrantes representan grandes retos para las sociedades modernas.

González Herrera destacó la importancia de estos encuentros, en los cuales se puede reflexionar sobre la educación que se les brinda a los hijos e hijas de los trabajadores agrícolas migrantes, quienes se trasladan constantemente con sus familias a lo largo de la vasta geografía nacional.

Agregó que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calcula que alrededor de 300 mil niños y niñas se mueven con sus familias por las diferentes zonas de agricultura en el país, y a pesar de los esfuerzos que se realizan a través del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) y los programas de educación para hijos de familias migrantes, sólo se atiende al 20% de este segmento infantil.

A su vez, la Directora General de Educación Indígena de la Secretaría de Educación Pública, Rosalinda Morales Garza, agradeció que Chihuahua sea el estado anfitrión de este congreso regional, en el que se busca “hablar un lenguaje común, proponernos objetivos comunes e ir en correspondencia con la política de inclusión y equidad que plantea el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, buscando armonizar y seguir contribuyendo desde la educación indígena y migrante a la atención de la diversidad”.

Durante el evento se contó con 12 participantes por cada estado (6 autoridades educativas y 6 docentes). Las entidades federativas pertenecientes a la Región Noroeste son: Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.

El  martes 14,  luego de concluir la conferencia inaugural, comenzaron las mesas de trabajo en las que se abordó el tema Concepción de la infancia en los pueblos originarios, en donde los representantes de los estados intercambiaron sus propuestas y experiencias.

Los días miércoles 15 y jueves 16 de febrero continuaron las mesas de trabajo con el tema La adquisición de la lengua oral. Además de esto, tuvieron lugar las conferencias:  UNICEF: La adquisición de la lengua oral y escrita en contextos de bilingüismo  por parte de Carmen Alcira López Flórez; El programa en Lengua Ralamuli a cargo del promotor indígena Rogelio Cruz Moreno y  La atención educativa a la primera infancia por Alicia Xóchitl Olvera Rosas.

México inaugura el Encuentro Nacional de Experiencias de Desarrollo Lingüístico

 

Al inaugurar el Encuentro Nacional de Experiencias de Desarrollo Lingüístico, el subsecretario de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura de la Secretaría de Cultura federal de México, Jorge Gutiérrez, reiteró el compromiso de la institución para trabajar en favor del desarrollo de las lenguas maternas que son un orgullo del patrimonio cultural de México.