Curso sobre Tráfico Ilícito de Bienes Culturales en Buenos Aires

 

El martes 6 de junio tuvo comenzó la segunda edición del Curso sobre Protección del Patrimonio Cultural, organizado conjuntamente por el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de la Policía Federal de Argentina, Ministerio de Seguridad y Ministerio de Cultura de la Nación, Interpol y Oficina regional de la Unesco en Montevideo.

El taller (del 6 al 9 de junio) se lleva a cabo en la sede de la Policía Federal Argentina (Ciudad autónoma de Buenos Aires) y culminará en el Observatorio UNESCO Villa Ocampo (Beccar).

UNESCO brinda apoyo técnico en este taller, con el fin de fortalecer las redes de cooperación entre policías especializadas, capacitar acerca de los instrumentos internacionales destinados a la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales (principalmente la Convención UNESCO 1970). Se propone también generar conciencia y apropiación de la problemática, considerando que no es un problema de otros sino de todos.

Esta instancia constituye un espacio de intercambio de conocimiento y capacitación destinado a las fuerzas policiales de Argentina y de otros países de la región, en temas vinculados al tráfico ilícito de bienes culturales.

Los países de América Latina están dando cada vez mayor importancia a este fenómeno que ha pasado de ser local a ser uno que actualmente opera a escala internacional.

Países como Argentina cuentan con una policía especializada en Patrimonio de alto nivel. Por su parte, Uruguay ha creado recientemente el Comité Nacional de Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, y Paraguay se encuentra en vías de conformación de su comité de lucha contra el tráfico ilícito.

Durante su presentación en la apertura del taller, la Ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, señaló que “en la protección de bienes culturales es muy importante la información y el registro para prevenir el tráfico ilícito”.
Tanto la Ministra como Nestor Roncaglia, Jefe de la Policía Federal Argentina expresaron su apoyo a la campaña “#UnidosXElPatrimonio” en el marco de la actividad.

Participaron en esta segunda edición miembros del la Aduana Argentina, Prefectura Naval Argentina, Poder Judiacial y cuerpo policial de varios países de la región. En total, cerca de 120 participantes asistieron al taller, de los cuales el 40% fueron mujeres, reafirmando de esta forma su compromiso en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.

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¿Qué tienen en común el dominio público y el país de Nunca Jamás?

 

Por: Natalia Tovar Patarroyo

En el Reino Unido la protección de los derechos de autor sobre las obras de Peter Pan se asemeja a la niñez de este peculiar personaje, es perpetua.

El escocés James Matthew Barrie dio vida a Peter Pan por primera vez en El pajarito blanco, una novela de ficción y fantasía que no estaba dirigida al público infantil. Tras la gran popularidad del personaje, Barrie estrenó la obra Peter Pan o el niño que no quería crecer y el libro Peter Pan y Wendy en 1904 y 1928 respectivamente.

En 1929, el escritor donó todos los derechos sobre las dos obras infantiles al Great Ormon Street Hospital (GOSH), un hospital para niños ubicado en Londres. Desde entonces las regalías recibidas por el hospital han jugado un papel importante en su financiación

El Primer Ministro James Callaghan impulsó un proyecto para que ciertos derechos económicos sobre las obras donadas por J.M. Barrie se extendieran ilimitadamente en el tiempo. Su idea se materializó mediante la inclusión de un artículo en la Ley de Derecho de autor, diseños y patentes de 1988 que contemplaba tal prerrogativa.

La disposición solo aplica en el Reino Unido y le concede al GOSH la potestad de cobrar regalías por las ejecuciones públicas, radiodifusiones, publicaciones comerciales o inclusiones en programas de cable de los trabajos donados o sus adaptaciones. Cabe destacar que la ley no incluye la facultad de autorizar o denegar el uso de las obras.

El caso representa una curiosa excepción a la regla en derecho de autor según la cual todos los derechos patrimoniales tienen un término de protección limitado. En virtud de esta restricción temporal, las creaciones protegidas por el derecho de autor entran en algún momento al dominio público para que puedan ser usadas por cualquier persona, sin autorización o pago alguno.

En busca del equilibrio

La limitación temporal antes descrita es el resultado del balance entre la necesidad de incentivar la creación, remunerar a los autores por el tiempo y esfuerzo invertido en sus trabajos y el imperativo de garantizar el acceso al conocimiento, la cultura y educación.

El término que garantiza tal equilibrio ha sido un punto muy polémico, hoy todavía subsiste el debate. El Convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas, ratificado por 173 países, establece un plazo mínimo: la vida del autor y 50 años, con algunas excepciones para las obras fotográficas y de arte aplicado.

Muchos países han implementado un término mayor en razón a sus contextos socioeconómicos particulares.

México modificó en 2003 la Ley Federal de Derecho de Autor para aumentar el término de protección de 75 a 100 años, el más largo en el mundo. La reforma buscaba proteger el “Catálogo de Oro” de la música mexicana que estaba a punto de pasar al dominio público. Según los promotores del proyecto, esta situación afectaría no solamente a quienes ostentan derechos sobre esas obras, sino a los titulares de las nuevas composiciones, pues en la industria se preferiría explotar las canciones en el dominio público para no pagar regalías, restando apoyo a los nacientes talentos artísticos y creativos.

En contra de este tipo de iniciativas hay argumentos de toda clase. Se señala por ejemplo que los verdaderos beneficiarios son las grandes disqueras o productoras y no los autores, toda vez que aquellas ingresan la mayor parte de las regalías mientras los descendientes de los creadores reciben escasos beneficios. La reforma a la Ley de derecho de autor de 1998 en Estados Unidos, por medio de la cual se aumentó el término de protección ilustra perfectamente esta idea, dado que fue impulsada por Disney para garantizar, entre otras, la protección del célebre y lucrativo Mickey Mouse.

Es innegable el poder de ciertos grupos económicos para la elaboración de las normas en prácticamente todas las materias, incluyendo el derecho de autor. Pero tal situación no puede ser el punto principal entrono al cual giren las discusiones sobre una cuestión tan importante como la determinación de las condiciones que permitan generar y acceder al conocimiento, las artes y la cultura.

Empoderar a los autores, quienes son la piedra angular de este sistema, es el primer paso. No se puede dar un debate sin su participación y la de todos los sectores involucrados; el verdadero obstáculo a superar es el monopolio que las grandes empresas ejercen sobre estas decisiones.

Con el fin de disminuir los plazos actuales también se advierte que los autores ostentan el control de sus trabajos por más tiempo del que son explotados comercialmente[1], entonces, no tendría sentido mantener las obras en el dominio privado cuando ya no se obtienen beneficios económicos de ellas.

Este argumento desconoce que las obras son valoradas o tienen éxito bajo circunstancias cambiantes e imprevisibles. Cuando Picasso pintó Las Señoritas de Avignon en 1907 no había forma de advertir que tendría que esperar hasta que el Museo de Arte de Nueva York comprara el cuadro en 1939, para tener reconocimiento mundial y convertirse en el referente de todo un movimiento: El Cubismo.

La Unión Europea tuvo en cuenta esas situaciones fortuitas cuando amplió el plazo de protección a 70 años[2] con el fin de compensar, entre otros, los efectos de las guerras mundiales que impidieron a muchos autores y sus herederos la comercialización de sus trabajos.

La mayoría de tesis que se plantean en oposición a los términos actuales y abogan por su disminución o abolición, desechan las realidades particulares existentes en cada comunidad y la necesidad de alcanzar un punto de equilibrio que las reconozca. Limitar los derechos de los autores hasta hacerlos prácticamente inexistentes es tan perjudicial como darles un valor absoluto que implique la negación absoluta de las prerrogativas de terceros. El tema tiene tantas aristas que incluso una figura fundamental como el dominio público puede ser restringida sin mayor objeción en casos como el del GOSH, por su justificación generosa y loable.

[1] James Boyle, en “The public domain, Enclosing the commons of the mind” (2008) señala que pasados 28 años desde de su publicación, el 85% de las obras ya no son explotadas comercialmente.

[2] Directiva 2006/116/CE del Parlamento europeo y del Consejo

La Propiedad Intelectual también se viste a la moda: Formas de protección de los diseños

 

Por: Natalia Tovar Patarroyo

La industria de la moda tiene un valor de aproximadamente 1.2 trillones de dólares y emplea a unas 4’200.000 personas a nivel mundial en una estructura que comprende tanto a minoristas con presencia internacional —Zara o H&M por ejemplo— como a miles de pequeñas tiendas, propiedad de diseñadores independientes.

Son frecuentes las controversias por copias en el sector, incrementadas por la entrada en escena de las marcas que operan bajo la estrategia fast fashion, en la que se venden colecciones de ropa con bajos costos de diseño y producción, siguiendo la tendencia impuestas por otras marcas.

Establecer qué protección reciben los accesorios y prendas de vestir no siempre es una tarea fácil, hay varios elementos a tener en cuenta para determinar las figuras aplicables en materia de propiedad intelectual.

La Propiedad Industrial

El derecho marcario, creado para diferenciar los productos o servicios de una empresa de los de otra, abarca nombres, logos, características tridimensionales, sonidos, fragancias, tonos de color y símbolos.

Estampar el logo de Louis Vuitton en un bolso sin la debida autorización, es una infracción que hace que el producto sea ilegal,  sin importar que éste haya sido diseñado y elaborado por quien lo vende pues genera una confusión en el consumidor respecto a la procedencia del mismo.

A través de las marcas también es posible proteger ciertos colores con los que el usuario identifique inequívocamente un producto, por ejemplo la suela roja de los zapatos de Christian Louboutin que tienen un tono característico y ya ha sido registrada.

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Las patentes son otra categoría de protección. Cobijan a los productos novedosos,  que no son un desarrollo obvio y tienen aplicación industrial. Los diseños de moda pocas veces cumplen con tales características, pero los materiales con ciertas particularidades como los que se usan en los trajes para astronautas sí pueden ser protegidos, las prendas deportivas que implementan tecnologías para mejorar el desempeño de los deportistas también.

Los diseños industriales por otra parte, se aplican a los aspectos visualmente ornamentales o estéticos de un artículo funcional que lo hacen más atractivo, como el aspecto de las botas Ugg. Así, quien fabrique zapatos con la misma apariencia de éstas, incluso si no emplea el mismo material ni hace uso de la marca, infringe las normas de propiedad industrial.

Para ser titular de los derechos que confieren las patentes, marcas y diseños industriales hay que llevar a cabo un proceso de registro, que puede ser costoso y tardar varios meses, lo que no se adapta completamente a la dinámica de la moda en donde los diseños cambian constantemente y solo son interesantes para los compradores por temporadas cortas.

El derecho de autor

El derecho de autor protege, entre otras, las creaciones artísticas con funciones utilitarias o incorporadas en un artículo útil bajo la denominación de arte aplicado, categoría de la que se pueden valer los diseñadores cuando realizan prendas de vestir o accesorios que incorporan estampados, patrones, combinaciones de color o elementos originales.

Las pinturas hechas en un lienzo u hoja de papel, no son muy diferentes de aquellas que se plasman en vestidos o bolsos, por lo que es sencillo extender la protección dada a las creaciones intelectuales originales incorporadas a las prendas, como los dibujos o patrones.

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No hay mayor discusión respecto a que un estampado como el de la falda en la imagen está protegido por el derecho de autor y por tanto no puede ser reproducido sin la autorización de su creador o del titular de derechos.

Ahora bien, es posible confeccionar una falda del mismo estilo y modelo que no incorpore los dibujos en cuestión, toda vez que la forma de la prenda tiene características utilitarias que no son originales.

Pero ¿qué pasaría si la misma falda tuviera cortes, dobleces o recogidos únicos? La respuesta varía de país a país ya que no en todos los ordenamientos se acepta que la ropa en sí misma pueda ser arte.

En Estados Unidos por ejemplo, las prendas de vestir no están amparadas por el derecho de autor y solo es posible demandar derechos respecto a los diseños estampados en éstas. La industria de la moda se ha manifestado en repetidas ocasiones reclamando un margen de protección más amplio, que también cobije las formas y modelos de vestidos, faldas, zapatos, etc.

En 2012, se presentó la Ley de Protección del Diseño Innovador que buscaba extender la aplicación del Derecho de autor a los diseños de moda por un término de 3 años, sin embargo no fue aprobada en el congreso.

Los países latinoamericanos tienen interpretaciones disímiles al respecto. En Perú, el Instituto nacional de defensa de la competencia y de la protección de la  propiedad intelectual –Indecopi elaboró una “Guía de derecho de autor en la Industria de la moda”. En ésta especifica que las prendas de vestir y accesorios –como guantes, pañuelos o sombreros- pueden considerarse una creación artística bajo la clasificación de obra de arte aplicado.

Pese a tener la misma definición del arte aplicado –establecida en la Decisión Andina 351-, la Dirección Nacional de Derecho de Autor en Colombia tiene una interpretación completamente opuesta a la peruana. En un concepto de 2016, la institución indicó que las prendas de vestir por sí mismas no son protegibles bajo el régimen de derechos de autor, al ser medios estrictamente restringidos por la figura humana o del animal que se desea vestir.

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Esta postura se asimila a la adoptada en Estados Unidos e implica que reproducir en otro material un vestido como el de la imagen, no constituye una infracción al derecho de autor, pues el modelo, por más original que parezca, no está protegido por esta categoría.

Chile, saldó estas controversias interpretativas en 2003, con una reforma a la ley de Propiedad Intelectual mediante la cual se incluyeron los dibujos o modelos textiles como objeto de protección. Estos abarcan tanto los estampados como la forma de la prenda.

Confeccionar el vestido en Chile o Perú, sin autorización del autor, incuso usando una tela completamente diferente, sí es ilegal.

El caso de la Unión Europea

En la Unión Europea se creó la figura del Dibujo o diseño comunitario no registrado, que protege la apariencia, contornos, colores, forma, textura, material u ornamentación de un producto – en donde por supuesto se incluyen las prendas de vestir-. Los criterios a evaluar son la novedad y el carácter individual del objeto, tomando como referencia los diseños ya publicados.

La protección se extiende por un plazo de 3 años contados a partir de la divulgación, entendida esta última, como la exposición que permite a los círculos especializados dentro de la Unión tener razonablemente conocimiento del dibujo o modelo en cuestión, como puede ser la presentación de una colección en la Semana de la moda en París.

Así, los diseñadores europeos cuentan con una herramienta para luchar contra la copia y el comercio no autorizado de sus obras. Ésta abarca un espectro más amplio del que se da en otros países pero no se inscribe propiamente en el campo del Derecho de autor sino que adopta una figura sui generis.

La industria de la moda se mueve y evoluciona constantemente gracias a la creatividad de miles de personas, proteger sus obras no es una cuestión menor. Si bien las figuras existentes en la actualidad son una herramienta valiosa que más diseñadores necesitan conocer y aplicar, la disparidad existente en las legislaciones constituye un obstáculo para este sector, inmerso en la globalización y que trabaja en torno a tendencias internacionales. Generar consensos es importante, especialmente en regiones como América Latina, con tradiciones jurídicas comunes que harían la tarea más fácil.

La Ley Orgánica de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes de Venezuela cumple 17 años

 

La Ley Orgánica de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes, LOPNA, cumple 17 años desde su creación, que tiene raíces en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1989. Con el fin de brindar protección social y jurídica a los niños, niñas y adolescentes de Venezuela, el 1 de abril del año 2000 se creó esta ley, enfocada en resguardar los derechos fundamentales de los más jóvenes.

En el 2007 la ley tomó la la forma de Instituto Autónomo al Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, fortaleciendo el sistema rector nacional con un ente de gestión y con capacidad ejecutora, el IDENA. Esta reforma otorgó nuevos derechos a los niños, como el derecho al buen trato, e introdujo, por primera vez, la palabra amor en un texto legal.

Entre las garantías consagradas están los derechos a la vida, a la salud, a la seguridad social, a la protección en casos de conflictos armados, a la educación, al acceso a la información, a preservar su identidad, al nombre y nacionalidad, a no ser separado de sus padres, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a la recreación y la cultura, a la protección y seguridad, a la participación libre y al desarrollo.

La Lopna también promueve la Educación de Niños y Adolescentes Indígenas y obliga al Estado a garantizar a todos los niños y adolescentes indígenas regímenes, planes y programas de educación que promuevan el respeto y la conservación de su propia vida cultural, de su idioma y el acceso a los conocimientos generados por su propio grupo o cultura.

Shakira y Carlos Vives, demandados en España por plagio en “La Bicicleta”

 

Por: Natalia Tovar Patarroyo

El 2 de marzo un juzgado de Madrid admitió la demanda que el cantante y productor cubano Livam y su editora Maryla Dianik Romeu  presentaron contra Shakira, Carlos Vives, Sony Music Publishing Latina y otras nueve productoras, alegando que la canción, ganadora de un Grammy latino en 2016, es un plagio de su obra de 1997 “Yo te quiero tanto”.

La Sociedad General de Autores y Editores española SGAE,  suspendió el reparto de los derechos sobre la canción una vez tuvo noticia de la reclamación judicial. Esta medida se mantendrá  hasta tanto se tome una decisión en el caso, conforme lo establece el artículo 230bis de su reglamento interno.

 

Livam argumenta que “La Bicicleta” reproduce una frase y parte del coro de su canción, también resalta que en ambas se usan acordeones y aportó un concepto pericial según el cual las dos canciones comparten “el mismo ritmo y la misma línea melódica”.

 

 

Cabe aclarar que en las obras musicales el derecho de autor protege tanto la letra como la melodía, ésta última como construcción singular que resulta de una combinación de ritmos y alturas de sonidos, mediante la cual se distingue y da forma artística a la canción.

Los ritmos, por otro lado, no son objeto de protección pues éstos son comunes a estilos de poemas, danzas y ciertos géneros musicales. Así, una persona puede escuchar diversas canciones folclóricas caribeñas e identificarlas a todas por su ritmo rápido, intenso y excitativo.

Un Software para detectar plagio en canciones

En 2009 Daniel Müllensiefen, de la Universidad de Londres y Marc Pendzich de la Universidad de Hamburgo desarrollaron un software llamado SIMILE que emplea una serie de algoritmos de similitud para predecir las decisiones de las cortes.

El programa analiza elementos como el ritmo, el tono, la cadencia o la melodía y eventualmente podría hacer innecesario el uso de peritos, que en la actualidad son fundamentales en los procesos de este tipo.

Nueva etapa de la campaña “Get it right from a genuine site” en el Reino Unido

 

El Gobierno del Reino Unido, los Proveedores de Servicio de Internet (PSI) y los titulares de derecho de autor, crearon la campaña Get It Right From a Genuine Site que busca sensibilizar a los consumidores sobre el valor del contenido creativo y el derecho de autor.

La campaña va dirigida a personas entre 16 y 24 años y a quienes influencian sus hábitos de consumo. Tiene como objetivo mostrarles que cada vez que juegan, leen, escuchan o reproducen un contenido están haciendo una elección: invertir en el proceso creativo y respaldar el desarrollo de lo que disfrutan o no contribuir en lo absoluto.

En 2015 se lanzó un anuncio en televisión y continuamente se realizan concursos en las redes sociales en donde se invita a los artistas y usuarios a compartir de alguna forma creativa, usando videos o imágenes, el tiempo que emplean en consumir o crear obras, así como un programa para apoyar el arte urbano que celebra la cultura de las ciudades inglesas

La última actividad comprende el envió de emails a los usuarios que han usado su conexión domestica a internet para compartir archivos que infringen el derecho de autor.

¿Cómo funciona?

Los titulares de derecho de autor, en colaboración con las redes pee-to-peer (P2P), buscan contenidos protegidos que se han subido y publicado de forma ilegal usando este tipo de redes, posteriormente identifican la dirección IP que compartió el archivo e informan al PSI. El Operador de internet se encarga de confirmar que el computador vinculado a esa dirección IP está involucrado y envía el correo.

Por ahora las notificaciones, financiadas por los titulares de copyright y los PSI, solo buscan sensibilizar. Además, todos los datos relacionados con los destinatarios de los emails serán eliminados si no se detectan más infracciones en un periodo de 12 meses.

Desde la campaña resaltan que este programa no implica el monitoreo del tráfico en internet por parte de los operadores, puesto que para detectar las infracciones los propietarios de contenido o sus representantes utilizan tecnologías de escaneo en las redes P2P que solo examinan información pública.

 

 

Boletín ODAI Reporta 2009 / mes 11

 

2009-11-01

Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)

Juan Palomino habla del sistema de compensación
por copia privada
LUNES 02 DE NOVIEMBRE DE 2009
A propósito de la participación de Juan Palomino en el Foro: La Copia Privada y su Viabilidad en Colombia, malady conversamos con él para conocer más sobre la importancia del sistema de compensación por copia privada.

Boletín ODAI Reporta 2010 / mes 8

 

2010-08-01

Acceso a la Información a través de Internet de banda ancha

Esta es la segunda entrega de las tres perspectivas sobre la tendencia creciente a entender el acceso a la información, a través de Internet de banda ancha.