{"id":8216,"date":"2017-09-17T00:00:00","date_gmt":"2017-09-17T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cerlalc.org\/el-futuro-de-las-bibliotecas\/"},"modified":"2017-09-17T00:00:00","modified_gmt":"2017-09-17T00:00:00","slug":"el-futuro-de-las-bibliotecas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cerlalc.org\/pt-br\/el-futuro-de-las-bibliotecas\/","title":{"rendered":"El futuro de las bibliotecas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-4503 alignleft\" src=\"https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-300x200.jpg 300w, https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-768x512.jpg 768w, https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-94x63.jpg 94w, https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-120x80.jpg 120w, https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas-180x120.jpg 180w, https:\/\/cerlalc.org\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/El-futuro-de-las-bibliotecas.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>\u00bfCu\u00e1l es el futuro de las bibliotecas? Esa pregunta est\u00e1 siempre presente en las conferencias que hago en la regi\u00f3n iberoamericana. Y tiene raz\u00f3n de ser en este mundo en el que la era de la informaci\u00f3n virtual se est\u00e1 mostrando como la era de la individualidad y de la b\u00fasqueda solitaria. Despu\u00e9s de todo, \u00bfcu\u00e1l es el sentido de la biblioteca en un futuro cuya b\u00fasqueda por la informaci\u00f3n se obtiene en la palma de la mano? Pero, \u00bfser\u00eda solamente la b\u00fasqueda de la informaci\u00f3n el sentido de una biblioteca?<\/p>\n<p>Mi biblioteca personal almacena, adem\u00e1s de los libros, algo que considero esencial para la existencia: mis cantantes, orquestas, instrumentistas, m\u00fasica de todas partes, de todos los g\u00e9neros, que son una especie de alimento que amo y preservo desde que tengo memoria. All\u00e1 est\u00e1n varios medios que acompa\u00f1aron mi vida: DVD, CD, LD, casetes, LP (long play\u00a0o vinilos)\u00a0e incluso algunos discos\u00a033 R.P.M.\u00a0heredados de mis padres, \u00a1y que esperan pacientemente mi so\u00f1ada compra de un gram\u00f3fono! Fue justamente al reponer, despu\u00e9s de una limpieza, todo ese valioso material en la repisa, que empec\u00e9 a hacer conexiones con lo que pretend\u00eda escribir en este art\u00edculo.<\/p>\n<p>Tengo vinilos de la d\u00e9cada de 1960 y cuando los uso siempre vuelven memorias de c\u00f3mo llegu\u00e9 a ellos. Viv\u00ed hasta 1971 en una peque\u00f1a ciudad al interior de S\u00e3o Paulo que, como millares de otras del Brasil y de Am\u00e9rica Latina, ten\u00eda poca informaci\u00f3n de lo que suced\u00eda en los campos art\u00edstico y cultural, a no ser aquella vehiculada por las ondas de radio, de la incipiente televisi\u00f3n y por la prensa, en aquella \u00e9poca censurada por la dictadura militar vigente en el Brasil de aquel periodo. Uno de los vinilos que m\u00e1s me gusta es el de Ella Fitzgerald, que despert\u00f3 mi gusto por el jazz en 1969, cuando lo compr\u00e9. Tambi\u00e9n limpi\u00e9 mi primer gran vinilo de Elis Regina y lo devolv\u00ed a la repisa, as\u00ed como un vinilo que re\u00fane en audio pasajes de la mejor poes\u00eda y prosa de Fernando Pessoa, y que me trajo luz y pasi\u00f3n por la literatura portuguesa en aquella adolescencia sin muchos horizontes visibles.<\/p>\n<p>Todas estas joyas musicales y literarias se me presentaron en una incre\u00edble y peque\u00f1a biblioteca que reun\u00edan adolescentes como yo y otros mayores, ya universitarios, en S\u00e3o Paulo u otros centros, pero que se sent\u00edan con el deber de frecuentar y contribuir con la colecci\u00f3n de una biblioteca en la ciudad en donde nacieron.<\/p>\n<p>S\u00ed, pertenec\u00ed a ese grupo y tengo mucho orgullo de eso. El grupo de so\u00f1adores que ten\u00eda amor por las bibliotecas en aquella peque\u00f1a comunidad, reuniendo estudiantes, profesores locales, trabajadores de varias profesiones, amas de casa, pensionados, gente que le gustaba leer y conversar. All\u00e1 nos junt\u00e1bamos, llev\u00e1bamos libros recaudados, donados, comprados, que poco a poco llenaron algunas repisas y conformaron nuestras primeras lecturas m\u00e1s cr\u00edticas. Era lo que hoy conocemos como biblioteca comunitaria o popular, con aquella ligereza y alegr\u00eda que generalmente caracteriza esos espacios de compartimiento espont\u00e1neo.<\/p>\n<p>En este espacio fue la primera vez que me hablaron de jazz y tambi\u00e9n de Ella Fitzgerald, as\u00ed como o\u00ed por primera vez a Elis Regina y a Violeta Parra. S\u00ed, tambi\u00e9n hab\u00eda m\u00fasica en la biblioteca, que no era silenciosa y austera, en donde las personas no pueden conversar e intercambiar ideas. Al contrario, se hablaba, y mucho, se sonre\u00eda y se re\u00eda tanto cuanto se pod\u00eda. Y tambi\u00e9n se cantaba, \u00a1porque de esa biblioteca surgi\u00f3 un coro! Nos volvimos cantantes, empezamos a apreciar a Bach, Beethoven y otros compositores cl\u00e1sicos que parec\u00edan tan distantes en las clases de m\u00fasica en la escuela p\u00fablica que frecuent\u00e1bamos. En el coro, la conductora Maria Jos\u00e9 Marotti nos present\u00f3 cierta vez la cantata\u00a0Carmina Burana, de Carl Orff, y r\u00e1pidamente nos remitimos a los libros que narraban la literatura y la vida en la Edad Media y de los tales monjes\u00a0goliardos. La m\u00fasica nos llevaba a los libros, que nos remit\u00edan a otras artes, a la literatura, al cine, al teatro, al patrimonio, entre tantas otras riquezas del universo humano. La peque\u00f1a biblioteca comunitaria nos un\u00eda, nos envolv\u00eda, y nos animaba a descubrir. No era magia, era la propia esencia de lo que deber\u00eda ser una biblioteca.<\/p>\n<p>Toda esa historia personal puede parecer distante y anacr\u00f3nica en los tiempos de la informaci\u00f3n inmediata, del compartimiento virtual, de las redes sociales y de la formaci\u00f3n a distancia. Es a\u00fan m\u00e1s distante si pensamos que casi todo lo que yo y mis amigos de aquel final de los a\u00f1os sesenta hac\u00edamos para informarnos se puede hacer hoy en casa, en nuestros celulares o en un caf\u00e9 internet, sin necesidad de nada ni de nadie, a no ser de una conexi\u00f3n a Internet.<\/p>\n<p>En un contexto como ese, de semejante independencia en cuanto a la informaci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo quedar\u00e1 el lugar de la biblioteca, aquella a la que M\u00e1rio de Andrade, en torno de los a\u00f1os 1935 ya identificaba como \u201ccentros de informaci\u00f3n y cultura\u201d? \u00bfHabr\u00e1 un futuro para las bibliotecas?<\/p>\n<p>Lo que constato en casi cuarenta a\u00f1os dedicados al libro y a la lectura, como profesional e investigador, y principalmente al revisar mis \u00faltimos a\u00f1os coordinando la construcci\u00f3n del Plan Nacional del Libro y Lectura del Brasil (PNLL), es la existencia de una regi\u00f3n iberoamericana que tiene millares de iniciativas que reproducen mi experiencia juvenil comunitaria. No id\u00e9ntica, al fin y al cabo, pues ya pasaron casi cincuenta a\u00f1os, pero con el mismo esp\u00edritu, la misma misi\u00f3n voluntaria, que es el resultado de la voluntad ciudadana de ayudarse o ayudar al otro a superarse. Las tecnolog\u00edas a\u00fan no sustituyeron el deseo de compartir y \u00e9ste se realiza plenamente en el contacto real entre humanos, en el intercambio de impresiones y conocimientos, en el intercambio entre seres que piensan y sienten.<\/p>\n<p>A pesar de todo, florecen iniciativas que pasan por el sector p\u00fablico y van a la sociedad en todos sus estamentos, de la casa grande a las\u00a0<em>favelas<\/em>, de las iglesias a las zonas desacralizadas de las ciudades, de las escuelas a las comunidades de ayuda mutua para alcanzar las primeras letras o cultivar las adquiridas precariamente. Millares de acciones se afirman con enorme sacrificio y esfuerzo. Bibliotecas p\u00fablicas modernizadas, interactivas con los nuevos medios virtuales, conviven con bibliotecas comunitarias, n\u00facleos de lectura tradicional, recitales de poes\u00eda y cuento, expresiones locales de las calles y de las artes, principalmente de aquellas artes literarias y musicales innovadoras que brotan fuertemente y con excelentes frutos en las periferias de las ciudades.<\/p>\n<p>Por lo tanto, en esos espacios tercos y en constante florecimiento hay algo que va m\u00e1s all\u00e1 del aislamiento virtual y de la autosatisfacci\u00f3n de las comunicaciones compartidas por Internet, en las cuales lo individual se sobrepone a lo colectivo y el compartir no es suficiente, al punto de acompa\u00f1ar o, principalmente, desarrollar la sensibilidad del contacto verdaderamente humano.<\/p>\n<p>El futuro de las bibliotecas para mi es algo tan incierto como la capacidad que tendr\u00e1n hoy de incorporar este mundo que, por un lado, favorece el acceso individual a la informaci\u00f3n y, por el otro, se puede transformar positivamente con la reacci\u00f3n de la sociedad, que colectiviza aquello que le es dado para ser manipulado aisladamente. Persiste, y de forma exponencial por la textualidad virtual contempor\u00e1nea, ampliamente difundida, el deseo rigurosamente humano de compartir. \u00bfLa biblioteca sabr\u00e1 usar con eficacia ese reto que se le presenta?<\/p>\n<p>Acad\u00e9micos y profesionales con experiencia en la biblioteconom\u00eda presentan propuestas que pueden estructurar nuevos rumbos para los servicios bibliotecarios. Son muchas las propuestas objetivas y las experiencias para hacer que la biblioteca sea un lugar del presente y del futuro.<\/p>\n<p>Programas ya implantados, como los de accesibilidades, de fomentos permanentes a la lectura, de formaci\u00f3n de mediadores, de bibliotecas multifuncionales como las Bibliotecas Parques de Colombia, que fomentan la lectura y educaci\u00f3n junto con la promoci\u00f3n social, c\u00edvica y econ\u00f3mica de los ciudadanos, florecen sin parar en nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo esto es fundamental e inspirador, porque el futuro de las bibliotecas estar\u00e1 necesariamente conectado a la misi\u00f3n que ellas designen a s\u00ed mismas en el mundo contempor\u00e1neo, aunque yo piense que, cualquiera que sea esta misi\u00f3n, para que tenga un lugar garantizado en el futuro, no podemos olvidar que antes que nada, el espacio de la biblioteca tiene origen no apenas en la preservaci\u00f3n y en el poder emanado de esa custodia privilegiada, sino en la idea maestra de compartir saberes, sabores y placeres. Tal vez ese espacio llegue a ser a\u00fan mayor que el de hoy, tal vez ese espacio resista como un oasis en un mundo cada vez m\u00e1s individualizado, pero, o ser\u00e1 un espacio para compartir entre seres humanos, \u00a1o no ser\u00e1 una biblioteca!<\/p>\n<p>S\u00e3o Paulo, 17 de septiembre de 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1l es el futuro de las bibliotecas? Esa pregunta est\u00e1 siempre presente en las conferencias que hago en la regi\u00f3n iberoamericana. Y tiene raz\u00f3n de ser en este mundo en el que la era de la informaci\u00f3n virtual se est\u00e1 mostrando como la era de la individualidad y de la b\u00fasqueda solitaria. 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