{"id":8472,"date":"2017-04-20T00:00:00","date_gmt":"2017-04-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/cerlalc.org\/juguemos-en-el-bosque-mientras-que-el-bosque-esta\/"},"modified":"2017-04-20T00:00:00","modified_gmt":"2017-04-20T00:00:00","slug":"juguemos-en-el-bosque-mientras-que-el-bosque-esta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cerlalc.org\/pt-br\/juguemos-en-el-bosque-mientras-que-el-bosque-esta\/","title":{"rendered":"Juguemos en el bosque mientras que el bosque est\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil negar que la tecnolog\u00eda ha expandido nuestro acceso al mundo. Con una conexi\u00f3n a internet podemos mostrarle a un ni\u00f1o de seis a\u00f1os ocho especies diferentes de osos, escuchar el canto de las ballenas y o\u00edr canciones del abecedario en m\u00e1s de diez idiomas, todo esto en menos de una hora. Pero mientras la tecnolog\u00eda expande nuestro acceso a un mundo virtual, el acceso de los ni\u00f1os al mundo f\u00edsico disminuye considerablemente y las consecuencias no son pocas.<\/p>\n<p>Mientras una familia debate acerca de los riesgos de llevar a los ni\u00f1os al parque, el \u00e1rbol plantado en el and\u00e9n frente a su casa previene el desarrollo de asma infantil.[1] La falsa idea de paz y seguridad que hemos heredado de la tecnolog\u00eda mantiene a los ni\u00f1os quietos frente a una pantalla, mientras que el mundo de afuera se vuelve cada vez m\u00e1s inh\u00f3spito. Esa aparente seguridad que promete la quietud de los ni\u00f1os termina por adjudicarle peligros a la movilidad. Vivir en las grandes ciudades es vivir gobernados por el miedo, al tr\u00e1fico, al crimen, a los extra\u00f1os, a lo extra\u00f1o y por ende a lo natural: a la naturaleza.<\/p>\n<p>Las herramientas para recrear la experiencia de lo natural en ambientes controlados no son pocas. La investigadora noruega Ingunn Fjortoft compar\u00f3 el impacto de un ambiente artificial de juegos con un ambiente natural. Como parte del estudio se le dio a un grupo de 46 ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os la oportunidad de jugar en un bosque de 19 acres por dos horas al d\u00eda. Al mismo tiempo, a 29 ni\u00f1os de la misma guarder\u00eda se les permiti\u00f3 jugar en ambientes artificiales con juegos tradicionales dise\u00f1ados para la infancia. Fjortoft realiz\u00f3 un examen previo de la aptitud motora de los ni\u00f1os, seguida de un periodo de observaci\u00f3n de nueve meses y un examen final. La investigadora encontr\u00f3 que todos los ni\u00f1os que jugaron en el bosque mejoraron su desempe\u00f1o en todas las pruebas motoras excepto la de flexibilidad. Mientras tanto el grupo que jug\u00f3 en un ambiente artificial aprob\u00f3 solo tres de las nueve pruebas. Al examinar las diferencias entre los dos grupos, Fjortoft encontr\u00f3 que el grupo que jug\u00f3 en el bosque mostr\u00f3 un avance significativo en su coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00faltiples estudios han demostrado que la experiencia en la naturaleza es un arma poderosa contra la obesidad infantil. Sin embargo, hasta hace relativamente poco se empezaron a estudiar los efectos que puede tener el juego libre o juego en la naturaleza en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los seres humanos. Hillary Burdette, y Robert C. Whitaker, pediatras y expertos en salud p\u00fablica de la Universidad de Temple, Filadelfia, han estudiado los beneficios cognitivos del juego en la naturaleza, incluyendo la creatividad, la resoluci\u00f3n de problemas el enfoque y la autodisciplina. Los beneficios sociales incluyen cooperaci\u00f3n, flexibilidad y autoconciencia mientras que los beneficios emocionales incluyen reducci\u00f3n del estr\u00e9s y la agresividad. Concluyen, al final de su estudio[2], que los ni\u00f1os con oportunidad de jugar al aire libre en sus primeros a\u00f1os de vida crecen con una mayor inteligencia inter e intrapersonal.<\/p>\n<p>Lo que un ni\u00f1o aprende cuando juega libremente en un espacio natural es algo que no se puede ense\u00f1ar. El verdadero juego libre no est\u00e1 configurado de acuerdo con una agenda adulta, sucede en praderas, bosques, espacios abiertos y no en \u00e1reas de juego designadas. El verdadero juego libre no tiene actividades espec\u00edficas, ni un tiempo determinado, ni una direcci\u00f3n. Tiene barro, s\u00ed, ramas de \u00e1rboles e insectos, tal vez ranas. Muchas veces en el juego libre hay otros ni\u00f1os, ni\u00f1os que fijan sus propias metas y eval\u00faan sus propios riesgos, asumen la responsabilidad de sus juegos.<\/p>\n<p>Pero lo que est\u00e1 en juego al alejar a la infancia de la naturaleza va m\u00e1s all\u00e1 de un solo ni\u00f1o, y es del tama\u00f1o del planeta. El escritor George Monbiot redact\u00f3 una columna en The Guardian titulada \u201cIf children lose contact with nature they won\u00b4t fight for it\u201d en la que reclama: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las marchas, las ocupaciones, las exigencias urgentes de cambio? Mientras las encuestas muestran que a la gran mayor\u00eda nos gustar\u00eda ver al planeta vivo y protegido, pocos est\u00e1n dispuestos a tomar medidas. Esto, creo, refleja una segunda crisis ambiental: la privaci\u00f3n de los ni\u00f1os del mundo natural. Los j\u00f3venes que iban a liderar la defensa de la naturaleza tienen cada vez menos que ver con ella.\u201d Sin duda, hoy los j\u00f3venes conocen las amenazas del calentamiento global y la crisis ambiental que sufre el planeta. Pero, \u00bfhasta qu\u00e9 punto el contacto con la naturaleza, f\u00edsico, mental y emocional, nos hace conscientes de lo que est\u00e1 en riesgo?<\/p>\n<p>Existen cada vez m\u00e1s iniciativas que promueven la educaci\u00f3n de la primera infancia en contacto con la naturaleza. En Alemania el n\u00famero de escuelas infantiles al aire libre es superior a 1000. El nombre que reciben estas escuelas es Waldkindergarten (escuela infantil del bosque) y se dirige a ni\u00f1os y ni\u00f1as de 3 a 6 a\u00f1os. La primera escuela infantil al aire libre se fund\u00f3 en 1968 en Wiesbaden, hoy en d\u00eda existe una metodolog\u00eda y legislaci\u00f3n muy bien desarrollada al respecto. En Iberoamerica, la iniciativa espa\u00f1ola Bosquescuela ha replicado esta metodolog\u00eda, integr\u00e1ndola con otras buenas pr\u00e1cticas, bajo el lema Learning in Nature y buscan promover la educaci\u00f3n en la naturaleza. Las iniciativas, sin embargo, no son suficientes.<\/p>\n<p>Estamos criando a la generaci\u00f3n que debe revertir el cambio clim\u00e1tico y nuestra herramienta m\u00e1s poderosa parece ser una tablet. Tal vez el primer paso est\u00e9 en poder transmitir un entusiasmo genuino por la naturaleza, encontrando primero nuestra propia conexi\u00f3n con lo natural. Observar p\u00e1jaros, coleccionar insectos, buscar rastros de animales, inventarlos. Cazar renacuajos, verlos convertirse en ranas y dejarlos ir, saltando. Incluso el antiguo clich\u00e9 de buscar formas en las nubes puede ayudarnos a crear una conexi\u00f3n genuina con nuestro entorno, poder jugar en el bosque mientras que el bosque est\u00e1.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p>[2] Burdette, Hillary L., M.D., M.S.; and Robert C. Whitaker, M.D, M.P.H. \u201cResurrecting Free Play in Young Children: Looking Beyond Fitness and Fatness to Attention, Affiliation and Affect.\u201d \u00a9 2005 American Medical Association.<br \/>\nFjortoft, I. (2004). Landscape as playscape: the effects of natural environments on children\u2019s play and motor development. Children, Youth and Environments, 14(2), 21-44. This article is available online at: http:\/\/www.colorado.edu\/journals\/cye\/index_issues.htm.<\/p>\n<p>[1] Lovasi, G. S., Quinn, J. W., Neckerman, K. M., Perzanowski, M. S., &#038; Rundle, A. (2008). \u201cChildren living in areas with more street trees have lower prevalence of asthma.\u201d Journal of Epidemiology and Community Health, 62(7), 647-649. This study may be available in a library near you or can be purchased online at: http:\/\/jech.bmj.com\/ (Volume 3)<\/p>\n<p>Monbiot, George. \u201cIf children lose contact with nature they won\u00b4t fight for it\u201d The Guardian.  https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2012\/nov\/19\/children-lose-contact-with-nature<\/p>\n<p>www. bosquescuela.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil negar que la tecnolog\u00eda ha expandido nuestro acceso al mundo. Con una conexi\u00f3n a internet podemos mostrarle a un ni\u00f1o de seis a\u00f1os ocho especies diferentes de osos, escuchar el canto de las ballenas y o\u00edr canciones del abecedario en m\u00e1s de diez idiomas, todo esto en menos de una hora. 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