Experiencia humana e Inteligencia Artificial: posibilidades y riesgos en la mediación de lectura - Cerlalc

12 de marzo del 2026

Experiencia humana e Inteligencia Artificial: posibilidades y riesgos en la mediación
de lectura

Compartir con

Escrito por Paula Elizabeth Zavaleta

Recientemente ha aumentado¹ el uso de una herramienta que moldea, acondiciona, redacta o “estiliza” información al alcance de quien desee hacer uso de ella: la Inteligencia Artificial. Podría decirse incluso que su uso se nos ha impuesto, ya que motores de búsqueda o aplicaciones la incluyen en sus características, de modo que el usuario la emplea por defecto; como indica Cardillo (2025): “El crecimiento de ChatGPT está transformando la forma en que las personas utilizan buscadores como Google (…); el 52 % de los adultos ya utiliza modelos de lenguaje de IA como ChatGPT para búsquedas en línea y otras tareas, un aumento significativo con respecto a años anteriores”. La agilidad con que emite respuestas está revolucionando muchas actividades humanas, como la lectura, redacción, ilustración, diseño o directamente el pensamiento.
Esto nos lleva a considerar si existen actividades que requieren preferentemente o de manera exclusiva de la impronta humana, y bajo qué condiciones. Una de ellas es la mediación de lectura. Esta labor “está orientada a la formación de lectores literarios que se sientan implicados en la lectura” (Munita, 2020) y para ello involucra saberes y prácticas de la cultura oral y escrita, así como del contexto donde se realiza, de preferencia, desarrollados por un grupo de personas que comparte sus conocimientos, experiencias y estrategias.
Entonces, ¿podríamos decir que la IA cuantifica la posible experiencia de lectura, y por ello resulta obsoleta como herramienta de mediación al no tener la experiencia, flexibilidad y curiosidad ante las circunstancias del lector? ¿O es una herramienta que posibilita ampliar las estrategias de las que dispone el mediador, para hacer más efectiva o enriquecer su labor? Probablemente sea muy pronto para dar una respuesta, siendo que la IA tiene un desarrollo acelerado, por lo que, a fin de llegar a un consenso adecuado, revisaremos algunas experiencias.
La primera, es la selección de libros adecuados para el público con el que se trabajará, como vehículo para dirigir luego la conversación literaria. Una labor fundamental que, como sustenta Robledo (2017): “concebir la promoción de la lectura como una intervención sociocultural, necesariamente nos lleva a revisar la manera como seleccionamos el material de lectura con el que trabajamos”. Y si bien el factor humano tiene limitantes para el acceso a ciertos libros (por motivos idiomáticos, económicos, geográficos, etc), también se debe reconocer que el mediador se encuentra en la capacidad de evaluar la diversidad de libros, para seleccionar los adecuados de acuerdo a criterios de calidad y bajo un pensamiento crítico y el ejercicio constante del reconocimiento de sí mismo como lector y de lo que desea propiciar con su lectura.

Ahora bien, ¿puede la IA, con su amplia base de datos y velocidad, evaluar y seleccionar con eficacia? The Kid Lit Mama, creadora de contenido literario para familias, realizó un post narrando su experiencia en torno a lo poco confiable que resulta emplear la IA para crear una selección “de 20 a 25 libros ilustrados, para que las familias lean con sus hijos (…) con títulos acordes a la estación, inclusivos y relevantes y que les vinculen a los eventos más recientes. Títulos que puedan encontrar en sus bibliotecas, y que abarque un rango de edades desde preescolar a primaria alta (…)”. Los primeros resultados fueron libros “genéricos, pero dentro de lo requerido en el prompt”, algunos de los cuales incluso admite que habría seleccionado ella misma. Sin embargo, luego se percató que varios de los libros elegidos no eran reales²; otros sí, pero datos como su ilustrador o la descripción no eran legítimos; e incluso propuso títulos de “young adult” que no correspondían a la edad requerida por el prompt. Estos resultados, si bien veloces, en el caso de no ser sometidos a una escrutinio detallado, pueden significar el fallo inmediato de los procesos siguientes de la mediación de lectura al no contar con un corpus adecuado.

Claramente, delegar esta tarea a una IA, despersonaliza la acción, que como refiere Carola Martínez Arroyo: “es una responsabilidad mayúscula” que no debe recaer en una sola persona (o herramienta), sino en un comité multidisciplinario que abarque el saber sobre libros, educación, edición, ilustración, entre otras. Y si bien surge la idea que la IA pudiese encarnar ese concepto, Martínez señala: “pienso que la multiplicidad de perspectivas y saberes podría ser más importante que una sola verdad monolítica”, y que esto solo se logra con una cultura de reflexión y comunicación entre personas de distintos ámbitos, con lo cual se evitaría la carga ideológica, se amplía la las perspectivas sociales y de género e incluso se tienen en consideración los conflictos que la selección acarrearía; se diría que la tarea de selección de textos, es casi tan importante como éstos.

Considerando a la IA como un asistente cuyo objetivo es resolver tareas acorde a las instrucciones dadas por un humano: ¿en qué se fundamenta su selección?, ¿qué necesidades contempla y bajo qué criterios? ¿Eligió centrándose en el texto, en el lector, en ambos? ¿Hay espacio para el debate con ella o solo desea “resolver” una solicitud? Aunque subjetivo y con limitantes, en este criterio, considero indiscutible la ventaja que conlleva el pensamiento humano comunitario, que si bien pudiera apoyarse en algunos resultados solicitados con un prompt elaborado a detalle, la selección final depende de ese diálogo con características humanas: flexibles, consensuados, arriesgados.
Una vez elegidos los libros, corresponde la preparación que precede a propiciar la conversación literaria. Munita (2020) la define como “un espacio de construcción de sentido (…) definido por el intercambio y la interacción con otros, cuyo propósito es poner en juego múltiples puntos de vista sobre una lectura”. Para esto, evidentemente se requiere de una lectura previa, concienzuda, encontrando lo relevante en cada palabra, frase o imagen con la que desarrollar preguntas provocativas para interactuar con los lectores y así tender puentes hacia la práctica lectora. Decididamente, una tarea en la que intervienen muchos factores personales (y con ello no me refiero solamente a quien la ejecuta, sino hacia quienes va dirigida) y por lo cual es necesario un trabajo reflexivo, paciente.

De acuerdo a Roa (2021), lo tradicional es incompatible con los resultados inmediatos, cuantificables y la necesidad de evitar el aburrimiento (situaciones referidas por quienes emplean la IA en sus tareas), por lo cual alienta “prácticas sostenidas en la voz, en la mirada, en la conversación (…), alentar la narración”, que es lo que deberíamos buscar en la preparación mencionada. Un proyecto experimental de IA (iniciado en el 2018, y cerrado en el 2023), proponía la posibilidad de “dialogar” con libros seleccionados, usando un modelo de lenguaje neuronal que pretendía demostrar la efectividad de los modelos de lenguaje.

En “Talk to Books”, el usuario escribía alguna pregunta o frase y el modelo se encargaba de buscar en un banco de 100,000 libros la “respuesta” más probable para continuar la conversación. La intención por supuesto, era aprender de líneas de diálogo para comprender mejor las comunicaciones humanas y así poder incorporar este conocimiento a otros modelos interactivos. Así, cualquier pregunta realizada, era seguida por un extracto del libro en el que incorporaba las palabras clave que requería la respuesta, resultando práctico para la tarea que supone identificar textos que permitan construir el sentido a través de la conversación. Lógicamente, la mediación de lectura no se sostiene solo en la palabra escrita, sino en la interacción de ésta con las imágenes y en la posibilidad de lo “no dicho” construido a través de lo que se lee y cómo se interpreta.

A modo de ejemplo: muchos libro-álbum ofrecen la posibilidad de aventurarse a temas como la injusticia, la desigualdad social, la muerte, la violencia…no encontrándose mención alguna a esas palabras en el texto, sino dependiendo únicamente del proceso profundo que deviene de la sensibilidad en el diálogo, de la observación a detalle de las imágenes, de los silencios en la lectura y las opiniones del grupo (que claramente, serán distintas cada vez, ya que la mediación no es una fórmula, sino un camino). Actualmente, “Talk to books” cumplió su propósito y no existe como tal, sino como “Google Gemini”, un asistente conversacional de IA, cuyas respuestas abarcan mucho más que solo frases de libros, y al que podría ser útil aproximarse de vez en cuando, considerando luego retornar a lo enriquecedor que resulta co-crear esa conversación volviendo a lo “tradicional”, que resulta inherentemente humano.

En conclusión, la Inteligencia Artificial es una herramienta que ha llegado para quedarse y cuya proyección de uso va en aumento, no sólo para fines personales, sino también profesionales. Considerando la mediación de lectura como actividad perteneciente a esta categoría, puede esperarse que el uso realizado de IAG para actividades como evaluación y selección de libros, así como la preparación de la conversación literaria, empleen algunos de los programas para agilizar las mismas, aunque se recomienda que el factor humano persista en todas, si no es que la mayoría de las acciones, y el uso de prácticas tradicionales sostenidas en el proceso mismo de la interacción con los lectores. No parece existir todavíaun modelo entrenado que pueda reemplazar los resultados que un mediador de lectura (y de preferencia, un grupo) obtiene.

También, sugiero la ampliación de este ensayo, revisando la ética detrás del uso de la IAG para el desarrollo de sesiones de mediación de lectura; cómo el entrenamiento de su modelo lingüístico podría devenir en corpus literarios sesgados dando preferencia a libros “populares” por sobre ediciones no tan conocidas (como autopublicaciones, uso de medios orales o ediciones locales); e incluso considerar cambios que la IAG podría traer a campos profesionales como la edición o escritura y el impacto que esto acarree en la mediación si llegaran a emplearse “libros creados con IA”. En este nuevo horizonte tan cambiante, es fundamental accionar desde la reflexión humana.


¹ En el 2025, se estima que el 66% de la población mundial, consume Inteligencia Artificial en alguna
forma; un estimado de 1.7 - 1.8 billones de personas alrededor del globo, con 500 a 600 millones
uniéndose diariamente, siendo ChatGPT la herramienta de IA generativa más popular (Cardillo,
2025).

² Un suceso similar se dio en la sección “Heat Index”, el 18 de mayo del 2025, del Chicago Sun
Times, en la que se recomendaron títulos inexistentes asociados a autores reales. El diario admitió
que la lista de títulos fue creada con IA, y no hubo supervisión alguna de la misma.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


● Cardillo, A. (27 de octubre de 2025). “How Many People Use AI? (Latest 2025 Data)”.
Exploding topics. https://explodingtopics.com/blog/ai-usage-statistics
● Kids' Books with Elizabeth [@thekidlitmama]. (31 de octubre del 2025). If you already
received November's list in your inbox, how did it compare to this one?! 🙏 [Post].
Instagram.
https://www.instagram.com/p/DQdJsHdjiZd/?
utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
● Martínez Arroyo, C. (2021) “Una llave, un mar, un puente: el impacto de la selección de
libros en la formación de los lectores”. Biblioteca Nacional del Perú.
● Munita, F. (2020). “Hacer de la lectura una experiencia: reflexiones sobre mediación y
formación de lectores”. Biblioteca Nacional del Perú.
● Roa, P. (2021). “Descifrar el mundo. Apuntes sobre las mediaciones pedagógicas y
culturales”. Biblioteca Nacional del Perú.
● Google AI. Talk to books. https://books.google.com/talktobooks

Sobre la autora

Paula Elizabeth Zavaleta es licenciada en Psicología por la Universidad Privada Antenor Orrego, con Segunda Especialidad en Dificultades específicas de Aprendizaje por el Centro Peruano de Audición y Lenguaje y la Pontificia Universidad Católica del Perú, así como un Máster en Neuropsicología en el ámbito educativo por el Centro Europeo de Postgrado y Empresa. Formó parte de la Cátedra: Programa especializado en mediación de Lectura y Escritura en su edición 2023, y tiene formación complementaria en diversos cursos relacionados al fomento Lector, Literatura Infantil y Juvenil, y Bibliotecas Escolares.
Actualmente se desempeña como bibliotecaria escolar IB y desarrolla diversas actividades vinculadas al fomento de la lectura y gestión cultural, a través de su proyecto: Bibliolibrería Polka.